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jueves, 18 de febrero de 2016

EL RENACIDO (The Revenant) DE APUESTAS VARIAS O... ¡TODOS AL CINE! (III) Jorge Erostarbe Ochoa y Cecilia Blanco Pascual


Como tiendo a hacer de forma casi diaria, charlaba el otro día con la que conoceréis como Caecilia, por sus numerosas apariciones en este rincón, cómo no, sobre cine. Resulta que yo acababa de ver El Renacido, de Iñárritu, un director que, lo admito, no es santo de mi devoción. Lo que ocurre es que, en general, tenemos criterios muy similares a la hora de hablar sobre cine y series de televisión, pero, aquí se muestra de la forma más clara y directa, que las opiniones son, sobre todo, personales, y que a ella le había parecido un película de altísima calidad, la que yo vi como algo tedioso y aburrido. 
Así que, por mi parte, les recomiendo leer nuestros textos y ahorrar el dinero de la entrada, mientras que ella, os anima encarecidamente a que corráis a verla. 
Sin más dilación , ¡allá van!

Jorge

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EL RENACIDO 
(The Revenant)

Jorge Erostarbe Ochoa


Comencemos por el principio. La ambientación es un Western en el Norte de Estados Unidos, en el que un grupo de americanos abandonados a su suerte tienen que enfrentarse a todos los peligros de la zona, que son desde un ecosistema peligroso y extremo, al choque cultural entre franceses, los ya nombrados estadounidenses y los indios habitantes de la zona, que están siendo atacados por unos y por otros.

Digamos que, El Renacido es una película inteligente para el público más fácil, exactamente igual que la anterior de Iñárritu, Birdman, con la que ganó el premio de mejor guion de forma, cuando menos, desternillante. Pero volvamos a lo que estamos.

En El Renacido vemos a DiCaprio comiendo cosas asquerosas, durmiendo en cosas asquerosas, cayéndose por sitios asquerosos, habitando con gente asquerosa y un largo compendio de situaciones excesivas y repetitivas que resultan tediosas para el espectador, innecesarias y sin nada sincero que aportar a la película.

Como decía antes, esta es una película que, supongo gracias a lo increíblemente pretencioso que es Iñárritu, resultará alabada por la mayor parte del público, pues ponemos planos largos, una fotografía grandiosa y nos separamos un poco de lo convencional,  -aunque, eso sí, más plagada de clichés imposible- y metemos lo “impresionante” de que todo sea con luz natural y ya tenemos el próximo Oscar
Antes de que me tachéis de cínico y severo, es tan simple como ver las eternas tres horas de metraje excesivo para darse cuenta de que está hecha para todo el público que la va a ver como algo más de lo que es, más inteligente de lo que tiene, e incluso se le dará más de una interpretación intelectual al mensaje secundario, metido con calzador, que pretende ser de tintes religiosos.

A mí, personalmente, me habría gustado darle más toques a la historia de la necesidad de tener algo en lo que creer, algo en lo que apoyarse como es la religión, y así tener un motivo para soportar las condiciones que sufren los personajes de esta, pero Iñárritu,  se pone -de nuevo- extremadamente pretencioso y nos pone un mensaje simple a lo largo y al final de la película y, lo dicho, introducido en esta de la forma más cantosa posible para intentar parecer un genio del cine con un cierre de la trama que resulta inverosímil y un tanto estúpido.

Esto es, más que nada, una llamada a abrir los ojos, no para mirar los planos tan perfectamente pensados de la película, sino para juzgar más allá de ellos.

Por cierto, sí, este año DiCaprio se llevará el Oscar.





EL RENACIDO (THE REVENANT)
(ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU)

Cecilia Blanco Pascual

Le hace gracia al bueno de Jorge mi entusiasmo por las historias de aventuras, ya vengan escritas en negro sobre blanco o proyectadas en la gran pantalla. Niña durante los ’80, cuento entre mis películas imprescindibles los Goonies, Willow, o, ejem, ejem, Jumanji. Además, me formé como lectora con Tom Sawyer y Huckleberry Finn de Mark Twain, El último mohicano de James Fenimore Cooper, Winnetou de Karl May y, por supuesto, los relatos nevados y salvajes de Jack London. Para con estos tres últimos títulos tiene una deuda inmensa El renacido de Alejandro González Iñárritu, que ante el furibundo ataque de Jorge, vengo a defender aquí, no amparándome en su pertenencia a uno de mis géneros preferidos -el de aventuras- sino en que es una gran película.
Inspirada en un episodio tan extraordinario como real, El renacido relata la increíble historia de Hugh Glass (Leonardo Di Caprio), un explorador que, en compañía de su hijo mestizo Hawk, guía a un grupo de tramperos de variada condición moral por los más salvajes, agrestes y nevados parajes de unos Estados Unidos donde los nativos (pawnees, sioux, aikaras...) aún no han sido aniquilados ni recluidos en los alcóholicos y tediosos recintos de las reservas. Agonizante tras el ataque de una osa grizzly que protege a sus oseznos, Glass es abandonado a su suerte y medio enterrado vivo por sus compañeros. Lo que sigue es el relato improbable pero casi siempre verosímil -luego volveremos a este “casi siempre”- de su supervivencia a las heridas, al hambre, al gélido y crudo invierno, a los aikaras, a los franceses... empujado por un único motor: la venganza.
Di Caprio compone un retrato soberbio del personaje a base de estertores, gañidos y temblores -pocas películas tan largas deben tener tan poco diálogo-. De hecho, con su melena y barba hirsutas, pegajosas de coágulos propios y ajenos -¡buf!-, su zarpa-talismán al cuello y la piel de la osa casi asesina sobre los hombros abiertos en canal, casi parece convertirse él mismo en un grizzly con su osezno. Hasta se alimenta, cuando puede, de pescado crudo. Y, sí, Jorge, se va a llevar el Oscar con todo merecimiento.
Además de la implacable y violenta naturaleza -potenciada merced a una espléndida fotografía y a un sinfín de planos que, sí, lo reconozco, demuestran la pretenciosidad de su director-, su antagonista es Fitzgerald, un magnífico Tom Hardy que muy bien podría llevarse también la estatuilla dorada -por favor, que no se lo den a Stallone-. Fitzgerald es encarnación de todo un catálogo de taras morales: avaricia, ruindad, cobardía... Fitzgerald es el villano que no debe faltar en una historia de aventuras.
Un pero le pongo a El renacido de Iñárritu, que entronca con ese “casi siempre verosímil” al que antes hacía referencia. Una sabe que la historia de Glass está inspirada en hechos reales y, además, merced al pacto de ficción, está dispuesta a suspender su incredulidad y creer verdadera su supervivencia. Al fin y al cabo, la película lleva por título El Renacido (“Volviste a nacer, Di Caprio”), pero Iñárritu fuerza la máquina en un par de ocasiones. ¿De verdad era necesario despeñar a Glass por un barranco y estrellarlo contra un abeto? Las ventiscas, los rápidos del río, los aikaras y la osa grizzly ya proveen de suficiente épica y trepidante aventura a las dos horas y media largas de metraje. Vaya que sí. He disfrutado como cuando era niña, así que, si el temporal de esta semana os lo permite, id al cine y ved El renacido.




domingo, 7 de febrero de 2016

DE APUESTAS VARIAS O... ¡TODOS AL CINE! (II) Jacob Peter Lightfoot

Aprovechando el buen puente de carnavales que estamos disfrutando, estoy seguro de que no desean otra cosa que encontrar un buen modo de entretenimiento, y hoy Jake, participando en nuestra sección con motivo de los Óscars, nos trae dos buenísimos modos de disfrute.
El primero, es la lectura de su reseña, y el segundo, es que veamos la película que tanto furor ha causado por sus numerosas nominaciones.
Con todos ustedes, Mad Max: Furia en la carretera.
Jorge
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Mad Max: Furia en la carretera


Ya ha llegado el 2016 y eso significa que llegarán los ganadores al Oscar de 2016 y Mad Max: furia en la carretera es una de las películas nominadas, en concreto ha sido nominada a un total de diez, incluyendo el Oscar a la mejor película. Como vi esta película hace no mucho, decidí hacer una reseña para este nuestro blog: Bajo el diente del ahorcado.

En primer lugar me gustaría decir que Mad Max: furia en la carretera es una secuela y no una película original, es parte de un único y maravilloso mundo en el que la tierra ha sido devastada y ahora el mundo es un infernal lugar donde bandidos, psicópatas y otros tipos de personas con los que no te gustaría encontrarte bajo el mismo techo, van por ahí sueltos en coches que están repletos de pinchos y lanzan fuego por alguna razón, a la par que luchan por los recursos más escasos como el agua y el petróleo. Básicamente, todo el mundo está loco y la única manera de sobrevivir es estándolo aún más.

Bueno, por lo que podéis ver tiene un gran contexto, por así decirlo, que ha llegado a inspirar grandes películas. Además, la acción es fluida y divertida haciendo que, aunque no sepas nada sobre Mad Max, sea fácil de seguir. La trama, es cierto, es algo simple: “Oh dios mío el protagonista es un malote que es capaz de enfrentarse a todos los malos sólo porque puede y el malo está muy cabreado y sólo quiere darle caza porque le ha quitado algo valioso y bla bla bla…” A mí personalmente me hizo sentirme como si fuera una excusa para que hubiera más explosiones y peleas genialmente hechas. No me malinterpretéis, la trama está bien e incluso involucra temas sociales como  el machismo y la obsesión por la perfección, irónicamente, en un mundo tan imperfecto como el que nos es dado,  pero no se pone a la altura de la acción haciendo de esta algo más secundario y no tan imprescindible.

Por último, esta es una opinión personal, aunque tenga algunos fallos, recomiendo esta película a aquellos que les guste ver explosiones y peleas con coches. No creo que merezca el oscar a la mejor película del año pero no está demasiado lejos y es entretenida al cien por cien.

Jacob Peter Lightfoot

miércoles, 27 de enero de 2016

DE APUESTAS VARIAS O... ¡TODOS AL CINE!



¡Estudiantes! ¡Profesores! ¡Amigos todos del Sancho de Matienzo! ¿Creíais que me había ido? ¡Pues no! Bueno, sí, pero, como prometí, vengo a daros la lata un poco. El caso es que estamos  en plena carrera de los Oscar, llevo unos cuantos días intercambiando opiniones sobre las candidatas de este año con el bueno de Jorge y hemos decidido hacer una porra a ver quién acierta a los premiados en más categorías. Hay, al parecer, más valientes que están pensando en unirse al juego: Jake y Florín. Y para que veáis que somos gente seria y para animar un poco este rincón, hemos decidido haceros partícipes de nuestro proceso de documentación. Que vamos a ir colgando por aquí críticas de las películas que vayamos viendo, vaya. Aquí estoy con la primera, La gran apuesta.
Para conocer nuestras apuestas aún tendréis que esperar un tiempo pero os estaréis preguntando, supongo, qué nos jugamos. Hemos estado dándole vueltas y decidido que el ganador le impondrá al perdedor qué libro tiene que leer y reseñar. Más me vale ganar porque mi muy ladino compañero administrador ya está barajando candidatos para mí y se habla de Crepúsculo, Cincuenta sombras de Grey... ¡Ay! Les va a tocar esforzarse, eso sí, que una tiene experiencia en estas lides y hace cinco años ganó la porra organizada por el Ayuntamiento del valle y el cine Amania. Alea iacta est... ¡Comenzamos!

LA GRAN APUESTA (ADAM MCKAY)
A primera vista, y a pesar de su cartel plagado de estrellas (Brad Pitt, Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling...) puede parecer una película poco atractiva -si es que tal cosa es posible con tales nombres de por medio-. Su tema no es otro que el crack de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos en el año 2008, cuyas consecuencias, aunque algunos se empeñen en negarlo, aún seguimos pagando hoy día. En concreto, se centra en unos cuantos outsiders que supieron ver a tiempo la mentira sobre la que estaba construida la aparente prosperidad estadounidense, las hipotecas basura, y cómo estos inversores aventureros se enriquecieron apostando contra el sistema. Una servidora reconoce que tenía una idea bastante vaga de la cuestión y que, gracias a La gran apuesta, me he hecho una buena composición de lugar. Pero es que, además, la película divierte.
Si echáis un vistazo a la carrera del director, Adam McKay, veréis que es un habitual del género cómico y también se ha ceñido a sus convenciones para contar estar historia: el tono es desenfadado, muy llamativo visualmente, hay cameos de estrellas de la cultura popular estadounidense como el chef Anthony Bourdain o la cantante Selena Gomez, que intervienen para explicarnos directamente a los espectadores algunos conceptos económicos complejos. Por cierto, esta va para mis antiguos alumnos, ¿recordáis cómo se llamaba el mecanismo por el que se rompía el pacto de ficción y se nos recordaba que estábamos viendo una película u obra de teatro? ¡Premio, señores! La fractura de la cuarta pared. El estilo, en resumen, es ágil y divertido.
Si tengo que ponerle una pega es que, según creo, el dilema ético, aunque apuntado gracias a los personajes de Brad Pitt y, sobre todo, Steve Carell, está poco desarrollado. ¿Qué dilema ético? El de basar el enriquecimiento personal, obsceno, además, en la ruina de miles de ciudadanos de a pie que, bien por desconocimiento, bien por temeridad, bien por ambas cosas, se dejaron estafar por los grandes bancos, que, sobra decirlo, no se han responsabilizado de nada.
La gran apuesta es, en definitiva, una película estupenda y, si tenemos en cuenta el premio que acaba de recibir del gremio de productores, una firme candidata para llevarse la estatuilla dorada. Así que ya sabéis, mis jóvenes amigos, ¡todos al cine a ver La gran apuesta!


miércoles, 17 de diciembre de 2014

LA TUMBA DE LAS LUCIÉRNAGAS (JORGE EROSTARBE, 3º ESO)



Os anunciaba ayer que acababa de llegar al correo una carta firmada por Jorge Erostarbe que, terminados los exámenes, ha buscado alimento para el alma en la animación japonesa y nos habla con el entusiasmo habitual de una historia ambientada durante la Guerra del Pacífico. Desde aquí, por supuesto, aplaudimos con las orejas encantados, no solo con su gusto e inquietudes, sino con que tenga la generosidad de hacernos partícipes de ellos y contribuya, de paso, a mantener vivo un lugar del que casi todos se han olvidado. Así que gracias, mi joven amigo, muchas gracias. Cuenta conmigo para discutir a la vuelta de las vacaciones, pues me llevo como deberes ver -que no “visionar”, je, je- La tumba de las luciérnagas.
                                                           

Buenas a todos, de nuevo me presento por aquí, pero esta vez no para hablaros de conspiraciones o drogas, sino de un género de cine que, a mí, personalmente, me apasiona. Os hablaré del anime, esos “dibujitos para niños” como Heidi, Marco o el más reciente Doraemon. Prácticamente todos nosotros conocemos estas series, pero todos las hemos visto con edades tempranas. Y por eso estoy hoy aquí, para quitaros esa idea de dibujos infantiles y reseñar una tan fantástica como dura película del Estudio Ghibli, La Tumba De Las Luciérnagas.
El Estudio Ghibli es, para muchos, –me incluyo entre este grupo-, el mejor estudio de animación japonesa, pues no han sido los creadores de la primera película japonesa en ganar un premio Oscar por pura coincidencia. Ya nos demostró con El viaje de Chihiro, un fantástico viaje hacia la madurez, o La princesa Mononoke, la lucha entre dos bandos con ideas propias, que eran capaces de hacernos reflexionar a pesar de ser películas de animación. Pero no estoy aquí para hablaros del Estudio Ghibli, así que mejor me centro en lo que debo y procuro no salirme más del tema.

“—21 de septiembre de 1945: ese fue el día en que morí.” Con esa tormentosa frase comienza La tumba de las luciérnagas, una película dirigida por Isao Takahata basada en una novela de Akiyuki Nosaka, un hombre que pasó por las mismas situaciones que las que pasa el protagonista.
Como ya habéis podido apreciar, se nos presenta de una manera directa y sin rodeos la muerte del protagonista, pues esta película no trata de ver lo que ocurre, sino de hacernos reflexionar con sus elaboradas tramas secundarias, que nos obligan a pensar desde un punto de vista de ética personal.
Nuestro protagonista comienza a recordar los hechos ocurridos hasta ese momento haciéndonos ver así el argumento principal de la película. Este solemne hermano recuerda el comienzo de todo, escapar hacia el refugio con su hermana a hombros, ver las bombas caer, el fuego consumirlo todo, perder a su madre, su hogar, su familia y todo aquello que le mantenía con una vida estable.
Y este estado de destrucción y desolación, es imposible que se refleje mejor. La maravilla gráfica que supone esta película resulta exquisita para la vista, un modo de cine diferente, que nos puede transmitir lo mismo o más que el convencional, sin necesidad de tener efectos visuales inauditos y explosiones por doquier, simplemente talento, mimo, detalle y una perfectamente conjugada mezcla de colores, para hacernos ver paso a paso los estados de estos dos hermanos a lo largo de su paupérrima vida.
Con su adorable hermana pequeña acompañándole en sus problemas, debe de luchar por conseguir comida, bienes y todo lo necesario para poder sobrevivir, pero esto no siempre es posible, pues la guerra se lleva todo, al rico, al pobre, al fuerte y al débil, arrasa con todo y con todos, y no deja lugar  para la supervivencia. He aquí el argumento subliminal que nos plantea la película. Con unos personajes desarrollados de una manera muy estable y, enseñándonos el infierno por el que ambos pasan, se desarrollan los sentimientos de ambos. Por ejemplo, la película nos muestra una tremenda admiración hacia su padre por parte del protagonista, pero, ¿es esta admiración real? ¿O es simplemente el escaso apoyo moral con el que cuenta este? O las polémicas escenas de la tía de estos, pues los acaba echando de su casa. Aunque suene cruel, es algo que desde mi ética personal, era correcto debido a la falta de colaboración por parte, especialmente, del hermano mayor.
Me gustaría hablar de muchos temas en cuanto a la película, pero considero que esto sería mejor explicarlo una vez hayas visto la película, pues sería estropear buenas partes de la esta. Así que no lo dudes ni un momento, disponte a ver esta obra de arte, a admirar el detalle visual y narrativo de esta, a sumergirte en su trama antibélica y a llorar y llorar como un bebé, pues esta película, es la idónea para olvidar todos los prejuicios creados hacia el mundo de la animación y su relación con el público infantil. Siento mucho no poder comentar todos los puntos que me gustaría de esta película, así que os invito a, una vez hayáis visto esta fantástica pieza de la animación, dejar en esta misma página web una reseña llena de spoilers, para poder atar los cabos sueltos que he dejado. Os cedo la palabra, solo os queda tomarla.