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sábado, 19 de marzo de 2016

A MIDSUMMER NIGHT'S DREAM (Daniel Gil, 2º ESO)


Supone, como poco, un suspiro de alivio ver que por fin nos llegan reseñas ajenas a las que tanto disfrutamos escribiendo nuestra añorada magistra y yo, pues esta vez no somos nosotros los que invadimos de nuevo el lugar, sino un nuevo soñador que ha decidido aventurarse y escribir una reseña de la complicada obra de Shakespeare que ha decidido como lectura obligatoria nuestra profesora de inglés, Estíbaliz, con la finalidad de conmemorar el, nada más ni nada menos, que cuatrocientos aniversario de su muerte.

Desde aquí, felicitamos a Daniel con la mejor de las ganas, no únicamente por atreverse a escribir la reseña, sino por hacerlo en la lengua anglosajona del dramaturgo renacentista.

Ladies & Gentlemen, ¡Que comience el espectáculo!



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A MIDSUMMER NIGHT’S DREAM (William Shakespeare)


Daniel Gil Enríquez


The story is about a night in the forest. When Hermia and Lysander run away for love and Hermia’s friend, Helena, tells about it to Demetius because she loves him but he loves Hermia. After that, Demetrius goes to find Hermia.


In the woods, Oberon and Titania, the king and queen of the fairies, have quarreled because Oberon wants Titania to give him her new servant, an Indian boy. As Titania doesn’t give him her servant he decides to ask Puck to use a magic flower to make Titania fall in love with a monster. And also to make Demetrius fall in love with Helena.


The story is good but very strange because there are many weddings. 

jueves, 18 de febrero de 2016

EL RENACIDO (The Revenant) DE APUESTAS VARIAS O... ¡TODOS AL CINE! (III) Jorge Erostarbe Ochoa y Cecilia Blanco Pascual


Como tiendo a hacer de forma casi diaria, charlaba el otro día con la que conoceréis como Caecilia, por sus numerosas apariciones en este rincón, cómo no, sobre cine. Resulta que yo acababa de ver El Renacido, de Iñárritu, un director que, lo admito, no es santo de mi devoción. Lo que ocurre es que, en general, tenemos criterios muy similares a la hora de hablar sobre cine y series de televisión, pero, aquí se muestra de la forma más clara y directa, que las opiniones son, sobre todo, personales, y que a ella le había parecido un película de altísima calidad, la que yo vi como algo tedioso y aburrido. 
Así que, por mi parte, les recomiendo leer nuestros textos y ahorrar el dinero de la entrada, mientras que ella, os anima encarecidamente a que corráis a verla. 
Sin más dilación , ¡allá van!

Jorge

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EL RENACIDO 
(The Revenant)

Jorge Erostarbe Ochoa


Comencemos por el principio. La ambientación es un Western en el Norte de Estados Unidos, en el que un grupo de americanos abandonados a su suerte tienen que enfrentarse a todos los peligros de la zona, que son desde un ecosistema peligroso y extremo, al choque cultural entre franceses, los ya nombrados estadounidenses y los indios habitantes de la zona, que están siendo atacados por unos y por otros.

Digamos que, El Renacido es una película inteligente para el público más fácil, exactamente igual que la anterior de Iñárritu, Birdman, con la que ganó el premio de mejor guion de forma, cuando menos, desternillante. Pero volvamos a lo que estamos.

En El Renacido vemos a DiCaprio comiendo cosas asquerosas, durmiendo en cosas asquerosas, cayéndose por sitios asquerosos, habitando con gente asquerosa y un largo compendio de situaciones excesivas y repetitivas que resultan tediosas para el espectador, innecesarias y sin nada sincero que aportar a la película.

Como decía antes, esta es una película que, supongo gracias a lo increíblemente pretencioso que es Iñárritu, resultará alabada por la mayor parte del público, pues ponemos planos largos, una fotografía grandiosa y nos separamos un poco de lo convencional,  -aunque, eso sí, más plagada de clichés imposible- y metemos lo “impresionante” de que todo sea con luz natural y ya tenemos el próximo Oscar
Antes de que me tachéis de cínico y severo, es tan simple como ver las eternas tres horas de metraje excesivo para darse cuenta de que está hecha para todo el público que la va a ver como algo más de lo que es, más inteligente de lo que tiene, e incluso se le dará más de una interpretación intelectual al mensaje secundario, metido con calzador, que pretende ser de tintes religiosos.

A mí, personalmente, me habría gustado darle más toques a la historia de la necesidad de tener algo en lo que creer, algo en lo que apoyarse como es la religión, y así tener un motivo para soportar las condiciones que sufren los personajes de esta, pero Iñárritu,  se pone -de nuevo- extremadamente pretencioso y nos pone un mensaje simple a lo largo y al final de la película y, lo dicho, introducido en esta de la forma más cantosa posible para intentar parecer un genio del cine con un cierre de la trama que resulta inverosímil y un tanto estúpido.

Esto es, más que nada, una llamada a abrir los ojos, no para mirar los planos tan perfectamente pensados de la película, sino para juzgar más allá de ellos.

Por cierto, sí, este año DiCaprio se llevará el Oscar.





EL RENACIDO (THE REVENANT)
(ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU)

Cecilia Blanco Pascual

Le hace gracia al bueno de Jorge mi entusiasmo por las historias de aventuras, ya vengan escritas en negro sobre blanco o proyectadas en la gran pantalla. Niña durante los ’80, cuento entre mis películas imprescindibles los Goonies, Willow, o, ejem, ejem, Jumanji. Además, me formé como lectora con Tom Sawyer y Huckleberry Finn de Mark Twain, El último mohicano de James Fenimore Cooper, Winnetou de Karl May y, por supuesto, los relatos nevados y salvajes de Jack London. Para con estos tres últimos títulos tiene una deuda inmensa El renacido de Alejandro González Iñárritu, que ante el furibundo ataque de Jorge, vengo a defender aquí, no amparándome en su pertenencia a uno de mis géneros preferidos -el de aventuras- sino en que es una gran película.
Inspirada en un episodio tan extraordinario como real, El renacido relata la increíble historia de Hugh Glass (Leonardo Di Caprio), un explorador que, en compañía de su hijo mestizo Hawk, guía a un grupo de tramperos de variada condición moral por los más salvajes, agrestes y nevados parajes de unos Estados Unidos donde los nativos (pawnees, sioux, aikaras...) aún no han sido aniquilados ni recluidos en los alcóholicos y tediosos recintos de las reservas. Agonizante tras el ataque de una osa grizzly que protege a sus oseznos, Glass es abandonado a su suerte y medio enterrado vivo por sus compañeros. Lo que sigue es el relato improbable pero casi siempre verosímil -luego volveremos a este “casi siempre”- de su supervivencia a las heridas, al hambre, al gélido y crudo invierno, a los aikaras, a los franceses... empujado por un único motor: la venganza.
Di Caprio compone un retrato soberbio del personaje a base de estertores, gañidos y temblores -pocas películas tan largas deben tener tan poco diálogo-. De hecho, con su melena y barba hirsutas, pegajosas de coágulos propios y ajenos -¡buf!-, su zarpa-talismán al cuello y la piel de la osa casi asesina sobre los hombros abiertos en canal, casi parece convertirse él mismo en un grizzly con su osezno. Hasta se alimenta, cuando puede, de pescado crudo. Y, sí, Jorge, se va a llevar el Oscar con todo merecimiento.
Además de la implacable y violenta naturaleza -potenciada merced a una espléndida fotografía y a un sinfín de planos que, sí, lo reconozco, demuestran la pretenciosidad de su director-, su antagonista es Fitzgerald, un magnífico Tom Hardy que muy bien podría llevarse también la estatuilla dorada -por favor, que no se lo den a Stallone-. Fitzgerald es encarnación de todo un catálogo de taras morales: avaricia, ruindad, cobardía... Fitzgerald es el villano que no debe faltar en una historia de aventuras.
Un pero le pongo a El renacido de Iñárritu, que entronca con ese “casi siempre verosímil” al que antes hacía referencia. Una sabe que la historia de Glass está inspirada en hechos reales y, además, merced al pacto de ficción, está dispuesta a suspender su incredulidad y creer verdadera su supervivencia. Al fin y al cabo, la película lleva por título El Renacido (“Volviste a nacer, Di Caprio”), pero Iñárritu fuerza la máquina en un par de ocasiones. ¿De verdad era necesario despeñar a Glass por un barranco y estrellarlo contra un abeto? Las ventiscas, los rápidos del río, los aikaras y la osa grizzly ya proveen de suficiente épica y trepidante aventura a las dos horas y media largas de metraje. Vaya que sí. He disfrutado como cuando era niña, así que, si el temporal de esta semana os lo permite, id al cine y ved El renacido.




domingo, 7 de febrero de 2016

DE APUESTAS VARIAS O... ¡TODOS AL CINE! (II) Jacob Peter Lightfoot

Aprovechando el buen puente de carnavales que estamos disfrutando, estoy seguro de que no desean otra cosa que encontrar un buen modo de entretenimiento, y hoy Jake, participando en nuestra sección con motivo de los Óscars, nos trae dos buenísimos modos de disfrute.
El primero, es la lectura de su reseña, y el segundo, es que veamos la película que tanto furor ha causado por sus numerosas nominaciones.
Con todos ustedes, Mad Max: Furia en la carretera.
Jorge
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Mad Max: Furia en la carretera


Ya ha llegado el 2016 y eso significa que llegarán los ganadores al Oscar de 2016 y Mad Max: furia en la carretera es una de las películas nominadas, en concreto ha sido nominada a un total de diez, incluyendo el Oscar a la mejor película. Como vi esta película hace no mucho, decidí hacer una reseña para este nuestro blog: Bajo el diente del ahorcado.

En primer lugar me gustaría decir que Mad Max: furia en la carretera es una secuela y no una película original, es parte de un único y maravilloso mundo en el que la tierra ha sido devastada y ahora el mundo es un infernal lugar donde bandidos, psicópatas y otros tipos de personas con los que no te gustaría encontrarte bajo el mismo techo, van por ahí sueltos en coches que están repletos de pinchos y lanzan fuego por alguna razón, a la par que luchan por los recursos más escasos como el agua y el petróleo. Básicamente, todo el mundo está loco y la única manera de sobrevivir es estándolo aún más.

Bueno, por lo que podéis ver tiene un gran contexto, por así decirlo, que ha llegado a inspirar grandes películas. Además, la acción es fluida y divertida haciendo que, aunque no sepas nada sobre Mad Max, sea fácil de seguir. La trama, es cierto, es algo simple: “Oh dios mío el protagonista es un malote que es capaz de enfrentarse a todos los malos sólo porque puede y el malo está muy cabreado y sólo quiere darle caza porque le ha quitado algo valioso y bla bla bla…” A mí personalmente me hizo sentirme como si fuera una excusa para que hubiera más explosiones y peleas genialmente hechas. No me malinterpretéis, la trama está bien e incluso involucra temas sociales como  el machismo y la obsesión por la perfección, irónicamente, en un mundo tan imperfecto como el que nos es dado,  pero no se pone a la altura de la acción haciendo de esta algo más secundario y no tan imprescindible.

Por último, esta es una opinión personal, aunque tenga algunos fallos, recomiendo esta película a aquellos que les guste ver explosiones y peleas con coches. No creo que merezca el oscar a la mejor película del año pero no está demasiado lejos y es entretenida al cien por cien.

Jacob Peter Lightfoot

martes, 2 de febrero de 2016

MONSTRUOSOS LATINISTAS (I) JORGE EROSTARBE OCHOA, LA NOCHE QUIETA



Monstruosos latinistas


Hola a todos,

Hoy quiero compartir con vosotros una pequeña parte del proyecto en el que estamos trabajando en la asignatura de Latín. Hemos estado estudiando los animales fabulosos y los monstruos que aparecen en la mitología clásica y los hemos comparado con las representaciones que de ellos se hicieron en la Edad Media, analizando su simbología y características en ambos períodos.
Una vez conocidos, se han convertido en los personajes de distintos relatos que ahora queremos haceros llegar a vosotros.
El que hoy se presenta aquí es el relato de Jorge, que tiene por protagonistas un tritón y una… bueno, no os lo cuento, es mejor que lo descubráis vosotros mismos.
Pilar

LA NOCHE QUIETA





El silencio impregnaba de forma extrema, casi claustrofóbica, cada segundo que hubo de transcurrir aquella noche.

Una noche callada, una noche agonizante desde su silencio, triste desde su agonía, quieta frente a la amenaza que tarde o temprano acabaría llegando, inevitablemente, de forma sutil, tempestuosa.

Nada ni nadie podía cambiar lo hechos que pasarían esa noche. Ese lamento a luz de luna, esa noche quieta.

Todos nos habíamos reunido donde se exigía, donde se nos pedía, en el punto más exacto, en el rincón más perfecto, en el momento minuciosamente requerido por esa noche quieta.
Boo llevaba todo lo que debía, iba con el alargado atuendo morado que usa a la luz de la luna llena, y con los ojos llevados, comerciados y vendidos por una fuerza mayor, dirigida casi sin destino al mar.

Tan solo nosotros siete, unos pocos y tristes afortunados sin fortuna quedábamos.  Tan solo nosotros siete, seis adultos, y un pequeño niño, de piel rosácea y resplandeciente, nacido tan solo hacía unas noches.

Pero debíamos de hacer lo que pidieron a Boo, o el destino caería sobre nosotros como se dijo en el libro. Y el libro jamás se equivoca.
El ruido de las olas rompiéndose, el olor a sal, el reflejo de la luz cercana, el dolor de un silencio, el esteticismo de la aparente parálisis en aquella noche. El murmullo de Boo, tan solo entendible por sí misma y aquellos seres que nunca antes habían hecho acto de presencia.

En aquellos momentos previos, justo mientras todos dibujábamos el signo del libro rojo, aquel que jamás debía de ser representado, comencé a sentir miedo. Un miedo en base a la inseguridad, ensalzado entonces por el dolor de tantas pérdidas, y por el mero pensamiento de los hechos que ocurrirían a continuación. Los hechos que debían de ser realizados, los hechos que jamás fueron permitidos pero que siempre fueron ocupación de nuestros pensamientos, nuestra idea como especie, como mera existencia, nuestros más profundos entresijos mentales, frutos de la desaparición, de la pervivencia de nuestra casi desaparecida raza, y del augurio indicado en el libro. En el libro rojo, pues nada podía asemejarse más a nuestro destino como el color de ese libro. El color de la sangre, del dolor, del desamparo, de la inquietud.

Boo se giró lentamente, de forma melancólica y pesarosa, para mirar fijamente a Lya, que sostenía a su pequeño bebé en brazos. Lya sabía lo que tenía que hacer, el único modo de traer a la criatura de vuelta, de traer al tritón de nuevo entre nosotros, y conseguir nuestra definitiva recompensa.

Cuando Boo hablaba en un murmullo con aquellos espíritus que tan solo ella escuchaba, una segunda y profunda voz, que parecía salida de lo más profundo de sus pulmones y de la parte más oscura de su propia alma, declaró a todos, una vez más, las intenciones de esta aparición.

Pero en aquel momento era incapaz de escuchar nada, todo en mí rezumaba pánico, inquietud, silencio y dolor. Tan solo era capaz de interiorizar lo que iba a venir. El tritón, el tritón nos daría la llave a la salvación, la llave a la vida eterna, la llave a la preservación de nuestra extinta raza. El acorde del diablo.

Tan solo pensar en aquello hizo que una oleada de sudores fríos ascendieran por mi columna velozmente, como un presagio del futuro cercano. Y cuando parecía que podría dar marcha atrás, en el momento en el que creía tener la posibilidad de volver por donde habíamos venido y aceptar nuestro destino y condición, Boo ya tenía al bebé en brazos, y estaba ascendiendo a la roca.

Lya tan solo podía llorar, pero este era un lamento silencioso, extremamente silencioso, agobiante, ahogado, y más sincero que ningún otro.

La voz de Boo retumbaba mientras recitaba el hechizo, y justo cuando el oleaje se revolvió, y del fondo del océano ascendió la figura de un aparente humano, que al llegar a la altura de Boo recogió al bebé y, acto seguido, descendió junto a él a lo más profundo del océano, en un silencio apabullante, asfixiante, doloroso, incomprensible.

Aquella criatura, con apariencia humana tan solo a medias, contenía algo inaudito, algo que jamás hubiera sido capaz de siquiera imaginar, pues no contenía piernas, sino escamas. 
Infinitas escamas que le atravesaban resplandecientes para terminar en dos colas alargadas, enroscadas entre sí, dando un aspecto de autenticidad y elegancia que era imposible de ser concebido por una sola mente, al menos por una mente humana.

Y Boo, tras un ligero contoneo, se giró hacia nosotros y anunció la que parecía la mayor noticia que jamás habríamos de oír, pero ninguno de nosotros pudo alegrarse.

Teníamos el acorde, el acorde del diablo, el acorde que el tritón había cantado en una voz insonora para todos nosotros, excepto para los oídos de la anciana Boo.

Y, sin demora gritó, desde la posición en la que estaba, su pacto, su pacto con el mismísimo demonio, nuestra vida eterna a cambio de la vida de ese bebé, y justo después de sus gritos, se dispuso a interpretar aquellas notas infernales, chillonas y dolorosas con su flauta de madera, que ella había dominado años antes de todo lo ocurrido.

Y los cielos se tornaron negros. 

Y la luz desapareció. 

Y rayos rojos descendieron a nuestro alrededor, resplandecientes como los del sol. Y cuando todo pareció haber perdido el sentido, cuando las aguas parecían fuego y la tierra parecía el mismo oleaje, las nubes resultaban sólidas y las rocas recobraban vida, el silenció se alzó de nuevo hasta que se rompió con el sonido de una maléfica risa.

Y unas criaturas descendieron entonando dolorosos gritos, con afiladas garras, que usaron para tan solo una determinante finalidad. Matar.

Decenas, centenas de criaturas descendían de los cielos, horripilantes, gritando sonidos inaguantables para un oído, arañándose unas a otras, pues parecían mujeres, pero siendo mujeres, contenían las alas más oscuras que jamás había visto.

Matar, matar a Lya, a Boo, y al resto de nosotros, mientras aquella noche quieta se alzaba, y el silencio había sido roto, por las notas más tortuosas que jamás hube escuchado.


Jorge Erostarbe Ochoa

lunes, 16 de noviembre de 2015

ROL SIN ROCK (I) CALL OF CTHULU (JAKOB PETER LIGHTFOOT, 4ºESO)



CALL OF CTHULU


Si no me creyeron el día en que dije que aún quedábamos soñadores, se presenta hoy aquí el ilustre Jacob Peter, mejor conocido como Jake, que, sin dejar atrás sus fantásticas e imaginativas ideas, me ha propuesto una que el mismísimo Lovecraft amaría.

La cosa va, esta vez, de un diario de batalla en el que cada semana, los miembros del juego de rol organizado por el susodicho en los recreos, nos narrarán los sucesos de una historia que ellos mismos moldearán a su gusto a través de los diferentes personajes que han desarrollado para la ocasión.

La primera entrada, contada por un narrador omnisciente, es tan solo el prólogo de las trepidantes aventuras que probablemente nos esperan. 

Desde este polvoriento rincón, su administrador agradece con muchísima ilusión la iniciativa a todos los participantes de este diario, y, en especial, a su organizador, Jake, por la hazaña que ha logrado, ¡y las que le quedan por lograr!


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Prólogo

Arkham es una ciudad curiosa. Verás, desde su fundación en el año 1860 siempre ha tenido una conexión con lo paranormal. El creador y fundador de Arkham fue un hombre que por herencia de sus padres poseía mucho dinero y que desde niño tuvo una obsesión por los libros llamado Stuart Portman. Stuart, a la temprana edad de 20 años, desarrolló la obsesión total por tener todos los libros del mundo, también denominada bibliofilia, y más adelante se le exiliaría de varios estados americanos por haber cometido numerosos crímenes, tales como asesinato y violación.

Tras varios años ganándose un gran odio entre las masas, decidió huir hacia un bosque donde construiría una biblioteca en la que guardaría su inmensa colección. No sólo eso, Stuart Portman, a través de un pequeño error en la constitución estadounidense, consiguió que su biblioteca fuera un estado aparte llamado también Arkham, después de su bisabuelo igualmente llamado Arkham Portman.

Un día Stuart desapareció sin dejar rastro y en el testamento que elaboró previamente, indicó que desearía que todo su dinero fuera usado para la construcción de una ciudad alrededor de su biblioteca donde nadie fuera juzgado y todos tendrían una segunda oportunidad.

Rumores dicen que Stuart compró y guardó en su biblioteca un libro de magia negra llamado El Necronomicón, cuyo poder podría despertar al dios del caos: Cthulu.

Pero han pasado sesenta años desde la muerte de Stuart, y, tal y como pidió, se hizo una ciudad alrededor de su amada biblioteca. Esta es ahora una de las grandes maravillas del mundo, donde miles de personas viven y crecen. La ya nombrada ciudad es un estado libre, pero a la vez tiene un oscuro secreto, pues miles de entidades paranormales habitan esta ciudad sin que los ciudadanos lo sepan.

En conclusión, Arkham es una ciudad con una gran historia, pero su mayor historia está por llegar. Un barco lleno de pasajeros va a desembarcar en ella, y los misterios que descubrirán pueden suponer el fin de la Humanidad o del mundo tal y como lo conocemos…


Jakob Peter Lightfoot
Jake             

jueves, 15 de octubre de 2015

HERE WE GO AGAIN!

Here we go again!



Siempre quedan soñadores. Pocos, pero siempre quedan soñadores.
Hay, sin excepción, algún que otro individuo que es diferente. 
En este mundo todos somos especiales a nuestra manera, pero siempre podemos crear unos grupos en función de nuestros gustos, nuestras aficiones, y todo aquello que encontremos en común con los demás. 
Ese era el fin del Blog, o al menos, fue lo que me hizo ver su anterior administradora. - ¿Anterior? ¡Actual! - 

La finalidad de este rincón virtual era exponer, hablar, opinar, dar a conocer, expresar y mostrarnos los unos a los otros, qué es aquello que nos quita el sueño a la hora de dormir. Eso que, acostados en la cama y tras apagar la luz, nos sigue trayendo pensamientos fugaces admirando lo que acabamos de experimentar, el vuelco que te acaba de dar al corazón o, por qué no, lo poco que te ha gustado. 

Todos - espero -  hemos leído al menos un libro. Todos nos hemos dejado cautivar por el aroma de las páginas y la tinta avanzando a velocidad cada vez más inquieta, leyendo línea tras línea, página por página, admirando cómo, poco a poco, nos dejamos introducir en nuevos mundos e historias.

Tras observar el punto y final del libro, hay algo que nos corroe, una necesidad inhumana de gritar, de explicar todo lo que ha pasado, de decir que ha sido una experiencia increíble o lo poco que la hemos disfrutado.

Y por eso me presento hoy aquí. Para decir que no sois los únicos, que todos experimentamos cosas así, que estamos hechos de carne y hueso, y que, con una sonrisa, aceptaremos todas vuestras opiniones en este lugar. Tanto si son sobre literatura, como si hablamos de teatro, de cine, de viedojuegos de arte o de cualquier medio que nos haya causado sensación, que haya despertado nuestra sensibilidad.

Así que, gracias por todo Caecilia, aunque lleguemos un mes tarde, estamos de vuelta.
Esta vez no solo uno, sino tres somos los factotums del lugar, que intentaremos por todos los medios, que sea un lugar libre de expresión y lleno de vida



Jorge Erostarbe Ochoa (Uno de esos soñadores)

viernes, 29 de mayo de 2015

POEM FROM A DEADMAN (BY JAKE LIGHTFOOT)



Llevamos un curso de lo más productivo, con entradas dedicadas a la crítica literaria, televisiva, cinematográfica -de nuevo, ¡gracias, Jorge!-, a la ficción narrativa, al artículo reivindicativo... Andábamos, eso sí, un tanto cojos en el apartado de lírica. Hasta hoy. Pues recién llegado del Dpto. de Inglés, nos llega este magnífico poema de Jake Lightfoot, escrito en su lengua materna, y que, en opinión de quien les habla, es una muestra más de la pasmosa sensibilidad y la singularidad de su autor.
¡Bravo, Jake!
Poem from a deadman

“Dead! Dead!” That’s what they said.
As those words bounced inside my head
I was only lonely, afraid to touch
‘Cause your life, your heart, I could not catch.

“Dead! Dead as a deadman!” They cried.
While I walked, alone, through the coldness of your eyes,
You liked to smile, seeing me fall,
When I bit by bit was ready for more

Dead! Dead! And never alive, they lied
Sooner I noticed I could say “goodbye”.
Deadman was my name until I couldn’t go lower. Seeing I couldn’t fall, I rose, I rose as someone who was alive.

Jake Lightfoot (3º ESO)

miércoles, 13 de mayo de 2015

CERTAMEN DE RELATOS DEL IES DOCTOR SANCHO DE MATIENZO (V)



Abandonamos el género de terror -¡buf!- para sumergirnos de lleno en la ciencia ficción, salpicada, por aquí y por allá, de tintes macabros y de un humor negro marca de la casa. El título de hoy es “El lunar”, del bueno de Fernando Pérez Sañudo, de 2º de Bachillerato, que ha obtenido el primer premio en la categoría C, para alumnos de 1º y 2º de Bachillerato.
Dejad de lado vuestros prejuicios sobre el género porque “El lunar” es un relato redondo y divertido sobre los peligros de la hipertrofia tecnológica y sobre cómo aquello que deseamos puede volverse contra nosotros mismos. ¡Enhorabuena, Fernando!

EL LUNAR
(FERNANDO PÉREZ SAÑUDO, 2º BACHILLERATO)
            -Como ya les aseguré hace dos meses, el producto está listo y personalizado según la ficha que rellenaron –les informó el dependiente que les había atendido la última vez que fueron a aquella oficina.
Ricardo Bilbao miró a su esposa con una sonrisa de satisfacción.
            -En Corpus Machina nos tomamos nuestro trabajo muy en serio. El 96% de nuestros clientes aseguran que los productos que ofertamos realizan correctamente sus funciones y se corresponden con las peticiones y sugerencias de nuestros compradores –prosiguió apoyando sus manos sobre la mesa- Ya saben que nuestra empresa fabrica androides basados en modelos humanos. Ustedes, el matrimonio Bilbao-García, solicitaron el día dieciocho de enero un modelo Gines con las siguientes características, ¿correcto?
Lobelia García leyó la ficha que el dependiente había situado sobre el escritorio y comprobó que cada una de las casillas que contenían los datos sobre la personalización del producto eran correctas.
Marido y mujer firmaron en el último recuadro que había en la hoja, junto al sello azul de la empresa.
            -Correcto –sentenció Lobelia Bilbao y le devolvió la ficha al dependiente.
            -Bien, solo queda mostrarles el resultado final. Después solo tienen que abonar lo que falta del pago y el producto es todo suyo.
El matrimonio asintió casi al mismo tiempo mientras el encargado sacaba de un cajón metálico un mando a distancia que situó sobre la mesa.
            -El Gines ofrece múltiples posibilidades que los modelos anteriores no poseían. La inteligencia artificial ha sido mejorada, siendo totalmente acorde según la situación que se esté viviendo. No obstante, ustedes pueden alterarla utilizando estos botones de aquí o con el control de voz y olvidarse de la tensión de tener una hija adolescente. Desde Corpus Machina les aseguramos que no notarán diferencia con ella–explicó entregándole el pequeño mando a distancia a Ricardo Bilbao.
Este pulsó el botón de encendido, que se iluminó con una luz amarilla y, en poco tiempo, su compra entró en la oficina con unos movimientos muy realistas y naturales. La piel y los cabellos habían sido recreados con gran precisión y detalle.
            -Como pueden comprobar, el resultado es excepcional.
Lobelia García frunció el entrecejo cuando observó los pómulos rosados de la réplica robótica de su hija.
            -Pero… Hay un error –anunció con preocupación.
            -Eso no es posible, señora Lobelia, Corpus Machina ha seguido todas las directrices.
            -¡Le digo que hay un serio error! –exclamó como una energúmena.
Ricardo trató de calmarla, pues Lobelia padecía de claustrofobia y convenía actuar con cautela cuando le azotaban aquellos brotes de estrés.
            -Falta el lunar de su mejilla –añadió Lobelia mostrándole al dependiente una foto de carnet de su hija.
            -Sin duda algo prescindible –reprochó el dependiente atándose la chaqueta de su traje.
            -En absoluto. Es totalmente imprescindible. Sin ese lunar es como si no tuviese personalidad alguna. ¡Qué digo, como si no tuviese cerebro! –lo reprochó Lobelia.
            -Como ya he dicho, Corpus Machina se toma muy en serio su trabajo. Su modelo Gines ha sido probado y funciona correctamente. Miren: ¡Gines 208, habla! –ordenó al robot.
            -¡Deja de comportarte como una loca, mamá! Me avergüenzas –habló con una voz muy humana.
Ricardo se estremeció en su silla.
            -¿No pueden añadir el lunar?
            -Me temo que eso es imposible.
            -¡Es terrible! ¡Mírala, Ricardo! Ni siquiera parece una persona –Lobelia se llevó la mano a la frente con desesperación.
            -No se preocupen –sonrió el dependiente- Después de todo un Gines nunca se estropearía al caer por las escaleras. Claro que no se puede decir lo mismo de su hija.
Lobelia lo fulminó con la mirada.
            -La política de nuestra empresa promueve la diversidad y la estética en nuestros productos. Cualquier sinónimo de imperfección es erradicado en nuestros androides.
Alguien llamó a la puerta, entrando en la oficina tras los golpes. La figura de Lobelia García irrumpió en la estancia posando una taza de café sobre el escritorio y, a diferencia de la clienta García, esta tenía una dentadura perfectamente alineada y una nariz cuidadosamente proporcionada.
            -Gracias, Gines 210 –dijo el dependiente.
Ricardo y Lobelia se miraron confusos mientras el dependiente se recostaba en su silla de alto respaldo acolchado. La réplica robótica de Lobelia se quedó en pie mirando a los dos clientes mientras que la hija androide se situaba tras ellos. El dependiente se miró la muñeca, donde un reloj digital reflejado sobre su piel marcaba las 13:50.
            -Como decía, cualquier sinónimo de imperfección. Por favor, acompáñennos y procederemos a la destrucción de moldes.