martes, 27 de septiembre de 2011

BOOKCROSSING: ¡HAGAN JUEGO, SEÑORES!

Algunos de vosotros os estaréis preguntando qué es eso de Bookcrossing. Siempre y cuando no entrarais demasiado cabizbajos por tener que volver a clase, lo habéis podido leer hoy sobre vuestras cabezas tras el primer recreo. Lo habéis visto impreso sobre las pegatinas que Estíbaliz, nuestra flamante Jefa de Estudios y más que entusiasta profesora de Inglés, os ha repartido estos días. Y uno de vosotros, de los más veteranos, por si queréis más información, ha sido el primer beneficiado, que nosotros sepamos, de esta actividad. Podéis leer sobre ella en el margen derecho del blog.
Es tarde, estoy cansada y no voy a repetir aquí en qué consiste. Tan sólo escribo estas líneas para deciros que hoy nos hemos puesto en marcha. Si entráis en la versión ampliada de nuestro particular mapa del tesoro, podréis ver que ya se han “liberado” tres títulos. El primero, por una servidora; el segundo, por la mujer de la bata blanca; y el tercero, por la propia Estíbaliz, que nos escribe para pediros que os transmitamos este mensaje:
He dejado un libro para para participar en el Bookcrossing. Me encantaría saber quién lo encuentra y, sobre todo, si esa persona se ha reído con él tanto como yo. ¡Ojalá dejes un mensaje, seas quien seas!
Así que, por favor, anónimo afortunado –whoever you’re- escríbenos cuando lo encuentres y lo hayas leído.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¡UNA DE CIENCIA(S), POR FAVOR!

Y especialmente dedicada a todos aquellos que, cuando se les pregunta qué les gusta leer, responden eso de “es que yo soy más de Ciencias”, ahí va la clara demostración de que dedicar parte de nuestro ocio a la lectura poco o nada tiene que ver con las optativas que uno haya elegido en el instituto. Viene firmada por Carmen, la mujer de las mil carteras, una de las pocas escogidas a las que la bata blanca sienta bien y, por supuesto, capitana de nuestro más que ecológico y cada vez más productivo huerto. 

No una ni dos, sino tres son las recomendaciones que nos ha enviado y que le agradecemos infinitamente; para empezar, porque suscribimos dos de ellas –la primera no la conocíamos hasta hoy-; para seguir, porque un blog como este se alimenta de colaboraciones y comentarios y, de momento, no vamos muy sobrados de ninguna de las dos cosas. Así que ya sabéis, mis jóvenes y no tan jóvenes amigos, leed, leed y contadnos, por favor. A la espera quedo. Entre tanto, os dejo con las palabras de Carmen y con la sugerencia de que leáis la nueva sección del blog –abajo a la derecha-, titulada Bookcrossing.

EL QUINTO ELEMENTO
(Frank Schätzing)
Si te gusta la intriga, la ciencia-ficción, resolver asesinatos y la ecología, ¡este es tu libro!
¿Qué está pasando en las aguas de nuestros océanos? ¿Quién y con qué propósito ataca a la especie humana? ¿Sobreviviremos?
Si quieres conocer las respuestas, leer este libro te dará explicaciones con base científica. Tal vez te asustes, eso sí, del resultado de tus pesquisas y acabes reflexionando sobre tu compromiso con el medioambiente.
¿Me contarás qué te ha parecido?

GERALD DURRELL
Conoce a este escritor, amante de la naturaleza, con esta trilogía:
Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses
Te divertirás desde el principio, en cuanto conozcas a los sorprendentes y pintorescos personajes de la isla de Corfú y leas las aventuras del niño Gerald en su faceta de observador, científico y amante de la naturaleza.

EL EXTRAÑO CASO DE DR. JEKYLL Y MR. HYDE
(Robert Louis Stevenson)
¿Te suena? 
Si tu respuesta es afirmativa y no lo has leído aún, no pierdas la oportunidad y dedícale a este librito unas tardes. La intriga te enganchará y no podrás soltar el libro. ¿No te lo crees? Haz la prueba y dime si me he equivocado.
Si tu respuesta es negativa, no le preguntes a nadie de qué trata y  comprueba si eres capaz de adivinar qué se esconde tras estos personajes.

Por Carmen Eguinoa Tomillo

martes, 13 de septiembre de 2011

EL ÚLTIMO CATÓN (MATILDE ASENSI)

Comencemos, pues, el curso bajo el diente del ahorcado y hagámoslo con la primera colaboración ajena al departamento de Cultura Clásica. Viene firmada por Israel, que entre calentamientos y partidos de béisbol, espectáculos de sombras, malabares y combas, paseos en bicicleta y otras actividades, encuentra todavía tiempo para leer novelas como esta El último Catón de Matilde Asensi. Aquí os dejo su crítica.


“En primer lugar, eviten cualquier exceso. No se lancen a la carrera como si realmente tuvieran que ganar una maratón. Corran suavemente, sin prisas, economicen movimientos. Zancadas cortas y uniformes, oscilación reducida de brazos, respiración regular [...] Sostengan el mismo ritmo durante toda la carrera”.

(Kaspar Gläuser-Roist antes de emular la carrera de Maratón para purgar el pecado de la pereza).



Cualquiera que lea estas líneas iniciales pensará: ¡madre mía! ¡Este profe no desconecta ni en verano! Pero no os hagáis una idea equivocada; este libro del que ahora os hablo, no trata de deporte ni educación física, aunque sí que me ha servido para aprender varios aspectos muy curiosos que no conocía (no te acostarás...).
El motivo de leer el libro fue simple: era el único que tenía a mano en un momento en el que me apeteció leer y no quería hacer lo de siempre. Me atrajo el toque histórico que tiene, aunque se trata de una novela completamente de ficción, que algunos comparan con el famoso pero aburrido Código Da Vinci
El libro es entretenido y engancha al principio, cuando aparece un cadáver tatuado y con escarificaciones por todo el cuerpo sin aparente significado. Tras las primeras investigaciones, se relaciona dicho caso con la desaparición de múltiples reliquias de la Vera Cruz por todo el mundo. Y hay que resolver el misterio. 
Para ello, se encarga la investigación a los tres personajes principales de la obra (una paleógrafa religiosa del Archivo Secreto Vaticano, el capitán de la Guardia Suiza y un profesor del Museo Grecorromano de Alejandría) que deberán superar siete pruebas basadas en los siete pecados capitales en las que Dante y su “Divina Comedia” parecen tener la clave (al fin y al cabo, está comprobado que la lectura no tiene más que ventajas...). 
Pero claro, cuando uno sabe que deben superar estas siete pruebas, el final se hace previsible; ¿acabará el autor con los personajes antes de que completen todas ellas? Es evidente lo que sucede y por lo tanto resta algo de ánimo para continuar. Aunque lo más sorprendente es sin duda el final. Nada esperado y algo extraño. Si alguien espera enterarse del mismo, no se lo voy a contar. Para eso habrá que leerlo. Pero no estaría nada mal encontrarse algo así en este mundo y poder disfrutarlo.
               

Por Israel Herrán Álvarez

viernes, 9 de septiembre de 2011

HAPPY BIRTHDAY, OLD BUDDY!

Dicen por ahí que lo que leemos de niños nos afecta y determina como ninguna otra lectura que podamos hacer más adelante. Debe de ser verdad. Quien desde aquí os escribe, “la de Latín y Griego”, para más señas, lleva ya más de dos décadas leyendo por aquí y por allá pero cada vez que me preguntan por mis títulos preferidos, en mi lista siempre aparece un par leído en los cada vez más lejanos ’90, cuando todavía estaba en el colegio. Son Las brujas y Matilda, escritos ambos por el más divertido galés que en el mundo haya existido, Roald Dahl. Abajo a la derecha podéis ver los dos títulos en la sección Lo que ya debí leer. Hacedme caso y no os perdáis la historia de un aquelarre de lo más terrorífico ni el relato de lo que es capaz de hacer una niña más que lista con mucho tiempo libre y un carnet de biblioteca. 

Pero ¿a qué todo esto?, me diréis. El caso es que el viejo Roald, muerto en 1990, habría cumplido 95 años el próximo 13 de septiembre y que hace ya bastante tiempo que se aprovecha esta fecha para recordar y celebrar a uno de los primeros escritores que trató a niños y jóvenes como lo que podían ser y eran en realidad, lectores buenos e inteligentes. ¿Que cómo se lo recuerda? Aquí os dejo un enlace donde podéis ver algunas de las originales propuestas del comité organizador.

Yo, desde aquí, os hago la mía. Podéis hacer recortables, preparar peculiares recetas, rellenar algún que otro cuestionario… pero lo que no deberíais dejar de hacer es leer a Roald Dahl. Así que ya sabéis, mis jóvenes amigos, leed, leed.