domingo, 28 de febrero de 2016

AND THE OSCAR GOES TO... (Cecilia Blanco Pascual y Jorge Erostarbe Ochoa)

MIS CABALLOS GANADORES SON…
(OSCAR, 2016)
¡Estudiantes! ¡Profesores! ¡Amigos todos del Sancho de Matienzo! Preparad las palomitas, haced acopio de reservas de sueño y ultimad vuestras apuestas porque, ¡se acerca la gran noche de los Oscar! Se nos ha echado el tiempo encima con la publicación de nuestras críticas, aunque Jorge tiene aún alguna en la bodega. En cualquier caso, ahí va mi porra, con la esperanza de que sea lo suficientemente certera como para librarme de tener que leer y reseñar alguno de esos títulos kitsch con los que me amenazaban.
Cecilia Blanco Pascual
  1. MEJOR PELÍCULA
Si me hubierais preguntado hace un par de semanas, habría apostado por Spotlight, un título magnífico con el sabor y la textura del cine de antes pero con un tema un tanto espinoso para la muy conservadora academia de Hollywood: los abusos cometidos por sacerdotes católicos con la connivencia de las altas jerarquías eclesiásticas.
La semana pasada, sin embargo, tuve ocasión de ver El renacido y se ha convertido en mi favorita. ¿Leísteis mi discusión con Jorge?
  1. MEJOR DIRECTOR
Cuando se inició la carrera de este año, las apuestas hablaban con fuerza de George Miller, el director de Mad Max, pero a mí me sigue pareciendo un candidato un tanto gótico y estrambótico y, además, me cuesta desligar esta categoría de la anterior.
Así que mi voto va para González Iñárritu, que ganaría el Oscar por segundo año consecutivo.
  1. MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Leonardo DiCaprio. Sin más.
  1. MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Si los académicos no fueran tan mojigatos, el premio se lo llevaría con toda justicia Cate Blanchett, por su magnífico retrato de una señora de la alta sociedad, enamorada de la bisoña Therèse Velivet (Rooney Mara) durante los encorsetados ’50.
Como son bastante conservadores, mi apuesta va para Brie Larson de la claustrofóbica Room, una de las pocas nominadas que aún no he podido ver. Leí la novela en la que se basa hace unos años y es dura, dura…


  1. MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Dan las apuestas como favorito a Sylvester –Rocky- Stallone, o tempora, o mores! pero a mí no me lo lleva el cuerpo. Bastante es ya que tenga un premio al guion de Rocky.
Me quedo con Mark Rylance por su magnífico agente soviético de El puente de los espías.
  1. MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
De nuevo, creo que Rooney Mara sería digna vencedora pero mi voto va para Kate Winslet, también magnífica soportando con paciencia y profesionalidad los desmanes megalómanos de Steve Jobs.
  1. MEJOR GUION ORIGINAL
Ando un tanto perdida en esta categoría pero me quedo con una debilidad personal por su carga filosófica-platónica y por ser un hermoso homenaje a ese clásico que es Blade-Runner: Ex Machina, de Alex Garland.
  1. MEJOR GUION ADAPTADO
Dudo, dudo mucho, pero mi voto va para Emma Donoghue, por la versión de su propia novela, Room.
  1. MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL
No se puede estar más dividida. Que Ennio Morricone (Los odiosos ocho), autor de partituras magníficas como La Misión y del audio del spaghetti western, solo tenga un Oscar honorífico a estas alturas de la partida, es, como mínimo, incomprensible. Así que para él va mi voto.
Me toca, por ello, dejar a un lado, a Thomas Newman, mi compositor de referencia, el de los metalófonos minimalistas de American Beauty. También se queda aparte Carter Burwell con la magnífica partitura de Carol, aunque demasiado en la línea, quizá, de Philip Glass.
De John Williams y su nueva nominación por La guerra de las galaxias no es necesario decir nada. ¡Cuánto gigante de la música se ha juntado para esta edición!
  1. MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
Completamente a ciegas voto por la húngara El hijo de Saúl.

¿Y vosotros, cómo lo veis? ¿Compartís mis favoritos? No perdáis la ocasión de ir al Amania a ver cuantas nominadas lleven, porque la hornada de este año es buena, buena…

Jorge Erostarbe Ochoa
  1. MEJOR PELÍCULA
¿Recordáis cuando en cierta pelea declaré que El Renacido era una mala película? Bien, pues no es sólo que lo sea, sino que además de serlo, ganará el Óscar. Life is strange.
  1. MEJOR DIRECTOR
Hay quien dice que lo ganará de forma consecutiva Iñárritu, pero me niego a aceptarlo, al final acabaré siendo tan orgulloso como él, arriesgándome a decir que el Óscar va para la vista a medias (El temporal menés y sus inconvenientes en el internet…) Mad Max, de George Miller, un director cargado de personalidad y estilo, a pesar de que la academia probablemente no quiera admitirlo.
3.     MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Hablan por ahí de lo increíble de la actuación de DiCaprio que, sí, reconozco es buena. Pero me parecería mucho más digno que hubiese ganado la estatuilla el año de El Lobo de Wall Street. Pero si alguien va a ganarlo va a ser él, por suerte o de desgracia.
4.     MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
A ciegas de nuevo, apuesto tras ver varias escenas, por la actuación de Cate Blanchett, actriz a la que tengo especial cariño.
Eso sí, me da mucho miedo la chica que tanto quiere la academia, Jennifer Lawrence, que a mí me expresa más bien poco.
5.     MEJOR ACTOR SECUNDARIO
En este me cuesta dudar, pues me encantó la actuación tan clásica que brindó Mark Rylance en la entretenida El puente de los espías, pues como diría su enigmático personajes, preocuparse por fallar ¿ayudaría?
6.     MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Me gustó la asquerosísima prostituta que escribió Tarantino en la sangrienta Los odiosos ocho, así que, casi a sabiendas de que no será así, digo que gane Jennifer Jason Leigh.
7.     MEJOR GUION ADAPTADO
Esta es fácil, seguramente se lo quedará Emma Donoghue por la que tantas ganas tengo de ver, The Room.

8.  MEJOR GUION ORIGINAL
Se lo llevarían de forma muy merecida los chicos de Pixar por Inside Out, pero dudo que sea así, por lo que voto por Spotlight, sí, también pendiente por ver, pero tan basada en el diálogo que me parece muy del gusto de los premios.
9.     MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL
Que Ennio Morricone, un compositor que ya ha pasado a la lista de los mejores no tenga un óscar, es algo casi tan estrepitoso como que Stanley Kubrick tampoco, por lo que espero que sea él el ganador por su música tan acorde con Los odiosos ocho, dejando a un lado la mítica Star Wars.
10.MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
Desconozco casi todos los participantes en esta categoría, pero la que tiene una pinta apetecible, coincidiendo con Caecilia, es El hijo de Saúl.

Cecilia afirma que este año ha sido uno bueno. Yo coincido a regañadientes. Al final me veo igual que el viejo amargado de la serie que acabo de empezar, Mozart in the Jungle, de la que, quizá, me detenga a hablar por aquí y allá.
En cualquier caso, ¡todos al cine!


jueves, 18 de febrero de 2016

EL RENACIDO (The Revenant) DE APUESTAS VARIAS O... ¡TODOS AL CINE! (III) Jorge Erostarbe Ochoa y Cecilia Blanco Pascual


Como tiendo a hacer de forma casi diaria, charlaba el otro día con la que conoceréis como Caecilia, por sus numerosas apariciones en este rincón, cómo no, sobre cine. Resulta que yo acababa de ver El Renacido, de Iñárritu, un director que, lo admito, no es santo de mi devoción. Lo que ocurre es que, en general, tenemos criterios muy similares a la hora de hablar sobre cine y series de televisión, pero, aquí se muestra de la forma más clara y directa, que las opiniones son, sobre todo, personales, y que a ella le había parecido un película de altísima calidad, la que yo vi como algo tedioso y aburrido. 
Así que, por mi parte, les recomiendo leer nuestros textos y ahorrar el dinero de la entrada, mientras que ella, os anima encarecidamente a que corráis a verla. 
Sin más dilación , ¡allá van!

Jorge

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EL RENACIDO 
(The Revenant)

Jorge Erostarbe Ochoa


Comencemos por el principio. La ambientación es un Western en el Norte de Estados Unidos, en el que un grupo de americanos abandonados a su suerte tienen que enfrentarse a todos los peligros de la zona, que son desde un ecosistema peligroso y extremo, al choque cultural entre franceses, los ya nombrados estadounidenses y los indios habitantes de la zona, que están siendo atacados por unos y por otros.

Digamos que, El Renacido es una película inteligente para el público más fácil, exactamente igual que la anterior de Iñárritu, Birdman, con la que ganó el premio de mejor guion de forma, cuando menos, desternillante. Pero volvamos a lo que estamos.

En El Renacido vemos a DiCaprio comiendo cosas asquerosas, durmiendo en cosas asquerosas, cayéndose por sitios asquerosos, habitando con gente asquerosa y un largo compendio de situaciones excesivas y repetitivas que resultan tediosas para el espectador, innecesarias y sin nada sincero que aportar a la película.

Como decía antes, esta es una película que, supongo gracias a lo increíblemente pretencioso que es Iñárritu, resultará alabada por la mayor parte del público, pues ponemos planos largos, una fotografía grandiosa y nos separamos un poco de lo convencional,  -aunque, eso sí, más plagada de clichés imposible- y metemos lo “impresionante” de que todo sea con luz natural y ya tenemos el próximo Oscar
Antes de que me tachéis de cínico y severo, es tan simple como ver las eternas tres horas de metraje excesivo para darse cuenta de que está hecha para todo el público que la va a ver como algo más de lo que es, más inteligente de lo que tiene, e incluso se le dará más de una interpretación intelectual al mensaje secundario, metido con calzador, que pretende ser de tintes religiosos.

A mí, personalmente, me habría gustado darle más toques a la historia de la necesidad de tener algo en lo que creer, algo en lo que apoyarse como es la religión, y así tener un motivo para soportar las condiciones que sufren los personajes de esta, pero Iñárritu,  se pone -de nuevo- extremadamente pretencioso y nos pone un mensaje simple a lo largo y al final de la película y, lo dicho, introducido en esta de la forma más cantosa posible para intentar parecer un genio del cine con un cierre de la trama que resulta inverosímil y un tanto estúpido.

Esto es, más que nada, una llamada a abrir los ojos, no para mirar los planos tan perfectamente pensados de la película, sino para juzgar más allá de ellos.

Por cierto, sí, este año DiCaprio se llevará el Oscar.





EL RENACIDO (THE REVENANT)
(ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU)

Cecilia Blanco Pascual

Le hace gracia al bueno de Jorge mi entusiasmo por las historias de aventuras, ya vengan escritas en negro sobre blanco o proyectadas en la gran pantalla. Niña durante los ’80, cuento entre mis películas imprescindibles los Goonies, Willow, o, ejem, ejem, Jumanji. Además, me formé como lectora con Tom Sawyer y Huckleberry Finn de Mark Twain, El último mohicano de James Fenimore Cooper, Winnetou de Karl May y, por supuesto, los relatos nevados y salvajes de Jack London. Para con estos tres últimos títulos tiene una deuda inmensa El renacido de Alejandro González Iñárritu, que ante el furibundo ataque de Jorge, vengo a defender aquí, no amparándome en su pertenencia a uno de mis géneros preferidos -el de aventuras- sino en que es una gran película.
Inspirada en un episodio tan extraordinario como real, El renacido relata la increíble historia de Hugh Glass (Leonardo Di Caprio), un explorador que, en compañía de su hijo mestizo Hawk, guía a un grupo de tramperos de variada condición moral por los más salvajes, agrestes y nevados parajes de unos Estados Unidos donde los nativos (pawnees, sioux, aikaras...) aún no han sido aniquilados ni recluidos en los alcóholicos y tediosos recintos de las reservas. Agonizante tras el ataque de una osa grizzly que protege a sus oseznos, Glass es abandonado a su suerte y medio enterrado vivo por sus compañeros. Lo que sigue es el relato improbable pero casi siempre verosímil -luego volveremos a este “casi siempre”- de su supervivencia a las heridas, al hambre, al gélido y crudo invierno, a los aikaras, a los franceses... empujado por un único motor: la venganza.
Di Caprio compone un retrato soberbio del personaje a base de estertores, gañidos y temblores -pocas películas tan largas deben tener tan poco diálogo-. De hecho, con su melena y barba hirsutas, pegajosas de coágulos propios y ajenos -¡buf!-, su zarpa-talismán al cuello y la piel de la osa casi asesina sobre los hombros abiertos en canal, casi parece convertirse él mismo en un grizzly con su osezno. Hasta se alimenta, cuando puede, de pescado crudo. Y, sí, Jorge, se va a llevar el Oscar con todo merecimiento.
Además de la implacable y violenta naturaleza -potenciada merced a una espléndida fotografía y a un sinfín de planos que, sí, lo reconozco, demuestran la pretenciosidad de su director-, su antagonista es Fitzgerald, un magnífico Tom Hardy que muy bien podría llevarse también la estatuilla dorada -por favor, que no se lo den a Stallone-. Fitzgerald es encarnación de todo un catálogo de taras morales: avaricia, ruindad, cobardía... Fitzgerald es el villano que no debe faltar en una historia de aventuras.
Un pero le pongo a El renacido de Iñárritu, que entronca con ese “casi siempre verosímil” al que antes hacía referencia. Una sabe que la historia de Glass está inspirada en hechos reales y, además, merced al pacto de ficción, está dispuesta a suspender su incredulidad y creer verdadera su supervivencia. Al fin y al cabo, la película lleva por título El Renacido (“Volviste a nacer, Di Caprio”), pero Iñárritu fuerza la máquina en un par de ocasiones. ¿De verdad era necesario despeñar a Glass por un barranco y estrellarlo contra un abeto? Las ventiscas, los rápidos del río, los aikaras y la osa grizzly ya proveen de suficiente épica y trepidante aventura a las dos horas y media largas de metraje. Vaya que sí. He disfrutado como cuando era niña, así que, si el temporal de esta semana os lo permite, id al cine y ved El renacido.




domingo, 7 de febrero de 2016

DE APUESTAS VARIAS O... ¡TODOS AL CINE! (II) Jacob Peter Lightfoot

Aprovechando el buen puente de carnavales que estamos disfrutando, estoy seguro de que no desean otra cosa que encontrar un buen modo de entretenimiento, y hoy Jake, participando en nuestra sección con motivo de los Óscars, nos trae dos buenísimos modos de disfrute.
El primero, es la lectura de su reseña, y el segundo, es que veamos la película que tanto furor ha causado por sus numerosas nominaciones.
Con todos ustedes, Mad Max: Furia en la carretera.
Jorge
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Mad Max: Furia en la carretera


Ya ha llegado el 2016 y eso significa que llegarán los ganadores al Oscar de 2016 y Mad Max: furia en la carretera es una de las películas nominadas, en concreto ha sido nominada a un total de diez, incluyendo el Oscar a la mejor película. Como vi esta película hace no mucho, decidí hacer una reseña para este nuestro blog: Bajo el diente del ahorcado.

En primer lugar me gustaría decir que Mad Max: furia en la carretera es una secuela y no una película original, es parte de un único y maravilloso mundo en el que la tierra ha sido devastada y ahora el mundo es un infernal lugar donde bandidos, psicópatas y otros tipos de personas con los que no te gustaría encontrarte bajo el mismo techo, van por ahí sueltos en coches que están repletos de pinchos y lanzan fuego por alguna razón, a la par que luchan por los recursos más escasos como el agua y el petróleo. Básicamente, todo el mundo está loco y la única manera de sobrevivir es estándolo aún más.

Bueno, por lo que podéis ver tiene un gran contexto, por así decirlo, que ha llegado a inspirar grandes películas. Además, la acción es fluida y divertida haciendo que, aunque no sepas nada sobre Mad Max, sea fácil de seguir. La trama, es cierto, es algo simple: “Oh dios mío el protagonista es un malote que es capaz de enfrentarse a todos los malos sólo porque puede y el malo está muy cabreado y sólo quiere darle caza porque le ha quitado algo valioso y bla bla bla…” A mí personalmente me hizo sentirme como si fuera una excusa para que hubiera más explosiones y peleas genialmente hechas. No me malinterpretéis, la trama está bien e incluso involucra temas sociales como  el machismo y la obsesión por la perfección, irónicamente, en un mundo tan imperfecto como el que nos es dado,  pero no se pone a la altura de la acción haciendo de esta algo más secundario y no tan imprescindible.

Por último, esta es una opinión personal, aunque tenga algunos fallos, recomiendo esta película a aquellos que les guste ver explosiones y peleas con coches. No creo que merezca el oscar a la mejor película del año pero no está demasiado lejos y es entretenida al cien por cien.

Jacob Peter Lightfoot

martes, 2 de febrero de 2016

MONSTRUOSOS LATINISTAS (I) JORGE EROSTARBE OCHOA, LA NOCHE QUIETA



Monstruosos latinistas


Hola a todos,

Hoy quiero compartir con vosotros una pequeña parte del proyecto en el que estamos trabajando en la asignatura de Latín. Hemos estado estudiando los animales fabulosos y los monstruos que aparecen en la mitología clásica y los hemos comparado con las representaciones que de ellos se hicieron en la Edad Media, analizando su simbología y características en ambos períodos.
Una vez conocidos, se han convertido en los personajes de distintos relatos que ahora queremos haceros llegar a vosotros.
El que hoy se presenta aquí es el relato de Jorge, que tiene por protagonistas un tritón y una… bueno, no os lo cuento, es mejor que lo descubráis vosotros mismos.
Pilar

LA NOCHE QUIETA





El silencio impregnaba de forma extrema, casi claustrofóbica, cada segundo que hubo de transcurrir aquella noche.

Una noche callada, una noche agonizante desde su silencio, triste desde su agonía, quieta frente a la amenaza que tarde o temprano acabaría llegando, inevitablemente, de forma sutil, tempestuosa.

Nada ni nadie podía cambiar lo hechos que pasarían esa noche. Ese lamento a luz de luna, esa noche quieta.

Todos nos habíamos reunido donde se exigía, donde se nos pedía, en el punto más exacto, en el rincón más perfecto, en el momento minuciosamente requerido por esa noche quieta.
Boo llevaba todo lo que debía, iba con el alargado atuendo morado que usa a la luz de la luna llena, y con los ojos llevados, comerciados y vendidos por una fuerza mayor, dirigida casi sin destino al mar.

Tan solo nosotros siete, unos pocos y tristes afortunados sin fortuna quedábamos.  Tan solo nosotros siete, seis adultos, y un pequeño niño, de piel rosácea y resplandeciente, nacido tan solo hacía unas noches.

Pero debíamos de hacer lo que pidieron a Boo, o el destino caería sobre nosotros como se dijo en el libro. Y el libro jamás se equivoca.
El ruido de las olas rompiéndose, el olor a sal, el reflejo de la luz cercana, el dolor de un silencio, el esteticismo de la aparente parálisis en aquella noche. El murmullo de Boo, tan solo entendible por sí misma y aquellos seres que nunca antes habían hecho acto de presencia.

En aquellos momentos previos, justo mientras todos dibujábamos el signo del libro rojo, aquel que jamás debía de ser representado, comencé a sentir miedo. Un miedo en base a la inseguridad, ensalzado entonces por el dolor de tantas pérdidas, y por el mero pensamiento de los hechos que ocurrirían a continuación. Los hechos que debían de ser realizados, los hechos que jamás fueron permitidos pero que siempre fueron ocupación de nuestros pensamientos, nuestra idea como especie, como mera existencia, nuestros más profundos entresijos mentales, frutos de la desaparición, de la pervivencia de nuestra casi desaparecida raza, y del augurio indicado en el libro. En el libro rojo, pues nada podía asemejarse más a nuestro destino como el color de ese libro. El color de la sangre, del dolor, del desamparo, de la inquietud.

Boo se giró lentamente, de forma melancólica y pesarosa, para mirar fijamente a Lya, que sostenía a su pequeño bebé en brazos. Lya sabía lo que tenía que hacer, el único modo de traer a la criatura de vuelta, de traer al tritón de nuevo entre nosotros, y conseguir nuestra definitiva recompensa.

Cuando Boo hablaba en un murmullo con aquellos espíritus que tan solo ella escuchaba, una segunda y profunda voz, que parecía salida de lo más profundo de sus pulmones y de la parte más oscura de su propia alma, declaró a todos, una vez más, las intenciones de esta aparición.

Pero en aquel momento era incapaz de escuchar nada, todo en mí rezumaba pánico, inquietud, silencio y dolor. Tan solo era capaz de interiorizar lo que iba a venir. El tritón, el tritón nos daría la llave a la salvación, la llave a la vida eterna, la llave a la preservación de nuestra extinta raza. El acorde del diablo.

Tan solo pensar en aquello hizo que una oleada de sudores fríos ascendieran por mi columna velozmente, como un presagio del futuro cercano. Y cuando parecía que podría dar marcha atrás, en el momento en el que creía tener la posibilidad de volver por donde habíamos venido y aceptar nuestro destino y condición, Boo ya tenía al bebé en brazos, y estaba ascendiendo a la roca.

Lya tan solo podía llorar, pero este era un lamento silencioso, extremamente silencioso, agobiante, ahogado, y más sincero que ningún otro.

La voz de Boo retumbaba mientras recitaba el hechizo, y justo cuando el oleaje se revolvió, y del fondo del océano ascendió la figura de un aparente humano, que al llegar a la altura de Boo recogió al bebé y, acto seguido, descendió junto a él a lo más profundo del océano, en un silencio apabullante, asfixiante, doloroso, incomprensible.

Aquella criatura, con apariencia humana tan solo a medias, contenía algo inaudito, algo que jamás hubiera sido capaz de siquiera imaginar, pues no contenía piernas, sino escamas. 
Infinitas escamas que le atravesaban resplandecientes para terminar en dos colas alargadas, enroscadas entre sí, dando un aspecto de autenticidad y elegancia que era imposible de ser concebido por una sola mente, al menos por una mente humana.

Y Boo, tras un ligero contoneo, se giró hacia nosotros y anunció la que parecía la mayor noticia que jamás habríamos de oír, pero ninguno de nosotros pudo alegrarse.

Teníamos el acorde, el acorde del diablo, el acorde que el tritón había cantado en una voz insonora para todos nosotros, excepto para los oídos de la anciana Boo.

Y, sin demora gritó, desde la posición en la que estaba, su pacto, su pacto con el mismísimo demonio, nuestra vida eterna a cambio de la vida de ese bebé, y justo después de sus gritos, se dispuso a interpretar aquellas notas infernales, chillonas y dolorosas con su flauta de madera, que ella había dominado años antes de todo lo ocurrido.

Y los cielos se tornaron negros. 

Y la luz desapareció. 

Y rayos rojos descendieron a nuestro alrededor, resplandecientes como los del sol. Y cuando todo pareció haber perdido el sentido, cuando las aguas parecían fuego y la tierra parecía el mismo oleaje, las nubes resultaban sólidas y las rocas recobraban vida, el silenció se alzó de nuevo hasta que se rompió con el sonido de una maléfica risa.

Y unas criaturas descendieron entonando dolorosos gritos, con afiladas garras, que usaron para tan solo una determinante finalidad. Matar.

Decenas, centenas de criaturas descendían de los cielos, horripilantes, gritando sonidos inaguantables para un oído, arañándose unas a otras, pues parecían mujeres, pero siendo mujeres, contenían las alas más oscuras que jamás había visto.

Matar, matar a Lya, a Boo, y al resto de nosotros, mientras aquella noche quieta se alzaba, y el silencio había sido roto, por las notas más tortuosas que jamás hube escuchado.


Jorge Erostarbe Ochoa