sábado, 17 de diciembre de 2011

IT MUST BE CHRISTMAS TIME!


¡Compañeros y amigos! ¡Estudiantes! ¡Lectores todos del IES Doctor Sancho de Matienzo! Abrigaos, frotaos las manos y estad contentos, porque junto con el viento, la lluvia y el frío, llegan ya las vacaciones y la tan esperada Navidad. Quien desde aquí os escribe dedica estos días finales de trimestre a corregir algún que otro examen, a empezar a preparar el equipaje para la vuelta a casa y, por supuesto, a pulir los últimos detalles de la fiesta del próximo Jueves, donde  esperamos divertirnos tanto, al menos, como el año pasado. No quería, sin embargo, dejar de venir Bajo el Diente del Ahorcado a charlar un rato con vosotros, pues la Navidad, además de ser tiempo de estar con la familia y amigos, de comer cordero, langostinos y turrón, puede ser también un momento ideal para leer ¡y regalar! buenas historias. 

Traigo hoy aquí una de mis favoritas, por razones diversas. Para empezar, porque está ambientada en Navidad. Para seguir, porque hace no demasiado tiempo que “discutí” con un par de amigas sobre sus virtudes. Para terminar, porque los mayores de entre vosotros estáis en la edad ideal para leerlo y, si esperáis mucho más, puede que ya no os “llegue” como puede hacerlo. Así que… ¡ahí va! 

Se trata de El guardián entre el centeno, de JD Salinger, que se hizo famoso por desaparecer de la escena literaria poco después de escribir una novela brillante y única como es ésta, cuyo protagonista, Holden Cauldfield, se pasea por Manhattan, recién expulsado de su prestigioso colegio, en una especie de odisea en busca de lo espontáneo y auténtico. Mientras espera y esquiva el golpe que lo devolverá a la realidad, vaga por Nueva York preguntándose por la suerte de los patos del lago de Central Park, cuando éste se congela, charlando con cuantos críos le salen al paso y observando a su encantadora hermana Phoebe en un tiovivo bajo un chaparrón casi bíblico. Suena anodino, lo sé. Pero la peripecia es lo de menos en esta novela de estilo directo y sencilla sólo en apariencia. Lo de más son todos esos pequeños detalles que hacen de Holden uno de los personajes más singulares de la Historia de la Literatura, capaz de emocionarnos e inspirarnos como sólo los más grandes lo hacen. 

Así que ya sabéis, mis jóvenes amigos. Leed, leed, y, si os animáis, venid y contadnos qué otras historias podríamos o deberíamos leer en las ya inminentes fiestas. Y, por supuesto y como es de recibo, ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo para todos!

lunes, 28 de noviembre de 2011

“EL PARTIDO” (ALAN SILLITOE)

Tan sólo unos días después de que todos nos colgáramos el lazo malva contra los malos tratos, nos escribe José Luis, profesor de Cultura Clásica, Lengua Española y Literatura Universal, con esta exhaustiva reseña, tan a punto para la ocasión. Desde aquí, cómo no, le agradecemos su esfuerzo y compromiso con unos y otros y a vosotros, jóvenes amigos, os invitamos a afrontar de vez en cuando alguna que otra lectura que agite y desafíe vuestras conciencias. Así que ya sabéis… Leed, leed.
                                                          

El pasado 25 de noviembre fue el Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. Por ello, quería realizar mi modesta contribución enviando un comentario sobre el relato El partido, del escritor inglés Alan Sillitoe. El relato completo está en formato .pdf en la siguiente dirección web:

El relato se enmarca en plena recesión industrial en la Inglaterra de la posguerra. Es un relato de perdedores… Un hombre llamado Lennox, ya cuarentón, y que ha empezado su particular cuesta abajo: un mal trabajo sin ninguna perspectiva de futuro, problemas de salud que empiezan a aflorar, un equipo de fútbol que nunca gana, y una mujer ya envejecida contra la que descarga todas sus frustraciones al llegar a casa…

Dicen que los cobardes sólo se atreven a agredir a los que son más débiles que ellos… Y en esta breve narración se puede apreciar la verdad de esta afirmación: sus hijos, el gato y, sobre todo, su mujer, sufren las iras de un lamentable fracasado machista que convierte en un infierno, no sólo su vida, sino también la de los demás


Lennox y Fred son dos amigos que acuden al estadio un sábado por la tarde para ver a su equipo de fútbol, el Notts County, que se enfrenta al Bristol City.

Desde el principio, el narrador nos presenta a Lennox como un perdedor, un hombre vulgar de la clase media-baja que ha comenzado su cuesta abajo en la vida. Muestra de ello es que ya al principio del relato, nos hace referencia a su pérdida alarmante de visión, la cual le impide ver bien el partido desde la tribuna. Además de fumar y beber durante el partido, Lennox no sólo critica e insulta a los jugadores rivales y a los suyos propios, sino que también protesta contra los espectadores que se le colocan delante.

Lennox tampoco tiene un buen trabajo (mecánico de garaje), y últimamente sus compañeros de labores han empezado a bromear con su ojo bizco. Ha tenido un lamentable incidente con un trabajador al que ha golpeado por reírse de él, y su jefe lo ha amenazado con el despido.

Durante el partido, Fred (que está recién casado) le pica con temas sobre su mujer. Ambos dialogan en una conversación llena de tópicos acerca de sus mujeres, que los esperan en casa con un buen trozo de pastel.

Los insultos hacia sus propios jugadores suben de tono y, aunque aún faltan diez minutos, ambos colegas abandonan sin esperanza el estadio antes de tiempo, en una escena bastante patética.

Entre autobuses que devuelven a las clases medias a sus casas, y entre farolas iluminadas en la niebla, cubos de basura, pequeñas fábricas y casas ennegrecidas, Lennox deja de pensar en el partido:
–Sólo confío en que mi mujer tenga algo bueno preparado para el té…
Su amigo Fred le responde que él no es hombre que refunfuñe por la comida, frase que mosquea a Lennox:
–Tú vives enamorado. Si te pusieran delante un plato de pienso dirías que es una comida excelente…
El narrador describe (con acierto) el ambiente tras el partido: los suburbios de una ciudad en decadencia, los descampados, las farolas, la niebla, el olor a fritura de los fast food, los hombres fumando cigarrillos y comentado las jugadas del encuentro, las críticas al entrenador y a los jugadores, los autobuses que regresan de camino al centro y, sobre todo, esos viejos clichés sobre el mundo del fútbol que siempre acaban por cumplirse:
En todas las esquinas se formaban grupos que discutían y que atormentaban a cualquier chica que pasara, las cuales encontraban en las farolas de gas sólo un aliado debilitado por la niebla…
Ambos amigos llegan a sus respectivas casas y se despiden. Fred le dice a Lennox que ni esa noche ni el domingo podrá quedar con él, ya que le apetece permanecer en su casa realizando algunas tareas.

Lennox comienza a ensañarse con su familia nada más cruzar la puerta:
–Deberías haber encendido el fuego ahí dentro. Huele a moho. No te extrañes si el reloj está hecho papilla dentro de seis meses…
Su pobre mujer, que estaba sentada junto a la lumbre haciendo calceta de un par de ovillos de lana, trata de sobrellevarlo lo mejor que puede:
–Iba a encenderlo hoy, pero no he tenido tiempo…
Entonces Lennox, mientras se sienta a la mesa, la toma con su hija Iris, de catorce años, a la que se dirige en tono amenazante:
–Iris puede encenderlo… Acábate el té después. El fuego hay que encenderlo ahora, conque vamos: espabila y trae carbón de la bodega…
Ante la lentitud de su hija, Lennox se pone en pie y grita levantando la mano:
–No me hagas que te lo diga otra vez. Haz lo que te mandan…
A continuación, se produce una de las escenas más tristes, que reproduzco íntegramente:
–¿Qué hay para el té?
Su mujer volvió a levantar la vista de la labor.
–Hay dos arenques ahumados en el horno.
Él no se movió y siguió, sentado y huraño, manoseando el cuchillo y el tenedor.
–¿Qué? –preguntó–. ¿Tengo que esperar toda la noche para que me den algo de comer?
La mujer sacó un plato del horno en silencio y lo puso delante del marido. Dos arenques pardos humeaban en el plato.
–Uno de estos días –dijo él, al tiempo que arrancaba una larga tira de carne blanca de la espina­– tendremos que cambiar.
–Esto es lo mejor que sé hacer –dijo ella, aunque su intencionada paciencia no logró que su marido dejase de refunfuñar… ni la pobre tenía idea tampoco de qué otra cosa hubiera podido darle en lugar de aquello. Y el hecho de que él lo advirtiera empeoraba todavía más la situación.
–De eso estoy seguro –replicó Lennox.
El silencio es tenso y tirante… Los dos niños pequeños no se atreven a decir nada, su mujer tampoco, Iris aún está intentando encender el fuego, y Lennox termina por propinarle una bestial patada al gato cuando acude a saludarlo. Lennox le da seis peniques a uno de sus hijos para que vaya a buscar el Football guardian, mientras tira la gran totalidad de la comida:
–Esto no lo quiero. Será mejor que envíes a alguno a por unos pasteles. Y prepara té de nuevo, el de la tetera ha perdido sabor.
Lennox siempre convertía la noche del sábado en un infierno, y cada vez que su equipo perdía, el infierno era mucho más evidente:
–Cuando un hombre trabaja toda la semana, quiere té… Manda al niño a por bizcochos…
Pero ese sábado fue distinto a los otros sábados… La mujer de Lennox explotó y, por fin, había decidido rebelarse:
–No vayas. Siéntate –le dijo su madre–. Ve tú mismo –le replicó a su marido–. El té que he puesto en la mesa está más que bueno para cualquiera. No tiene ningún mal sabor, y luego tú te portas de este modo. Supongo que han perdido el partido, porque no veo ningún otro motivo para que tengas una cara tan larga…
Lennox se quedó pasmado y se puso en pie para doblegar a su mujer:
–¿Cómo dices? ¿A qué te crees que estás jugando?
Lennox dejó caer al suelo el plato de pescado de forma deliberada. Luego golpeó a su mujer en la cabeza en tres ocasiones, hasta que la tiró al suelo. Los niños lloraban…

Fred y su esposa escuchaban los alaridos desde la casa vecina, a través de las delgadas paredes:
–¡Parece mentira!¡Sólo porque el Notts ha perdido otra vez! Estoy muy contenta de que tú no seas así…
Poco después cesó el ruido en la casa de los Lennox… La mujer había cogido a los niños y había cerrado la puerta por última vez…

Por José Luis Gutiérrez

sábado, 12 de noviembre de 2011

NADA POR AQUÍ… NADA POR ALLÁ… ¡TIEMPO DE MAGIA!


Justo a tiempo para animar este rincón, un tanto de capa caída últimamente, nos escribe José Alberto, de 2º de Bachillerato, sobre su más que admirado Harry Potter. Entre declinaciones y completivas, poemas homéricos y discursos de Cicerón, ha encontrado J. A. tiempo para invitaros a disfrutar con la ya universal historia de the boy who lived, el niño que sobrevivió. Y aunque, como él bien sabe, yo, su profesora de Latín y Griego, soy bastante crítica con el almibarado final de la saga, me sumo con entusiasmo a su recomendación y a él, como siempre, le agradezco su total entrega y dedicación. Gratias plurimas tibi ago, Joseph Alberte!
                                              

Llevaba ya un tiempo pensando en dedicarle una reseña a una colección de libros que terminé de leer hace cosa de un año y medio y que aún sigo teniendo por favorita: la saga Harry Potter, de J. K. Rowling; por fin me he decidido a hacerlo.
Seguramente todos hayáis oído hablar de esta historia o visto alguna de sus adaptaciones al cine. Como ya sabréis, gira en torno a Harry, un chico huérfano que vive con sus detestables tíos y su insoportable primo hasta que un día descubre que es un mago y que está invitado a estudiar en Hogwarts, un colegio de hechicería. Allí, el muchacho hará buenos amigos, vivirá grandes aventuras y descubrirá más sobre la muerte de sus padres.
Con este argumento, que forma parte de ésos que hacen que, al llegar al final de una página, ésta te sepa a poco y algo te impulse a comenzar la siguiente, la autora británica ha conseguido cautivar a  lectores de todo tipo.
Por eso, le recomiendo estos libros a adultos, jóvenes o niños; a quienes han visto las películas, pues realizarán un sinfín de nuevos hallazgos y a quienes no lo hayan hecho, que descubrirán una historia fascinante; a aquellos a los que les gusta la lectura, que disfrutarán plenamente de estas novelas y a los que no, ya que la historia puede despertar su interés por leer…
Por José Alberto Uceta (2º Bach. de Humanidades)

jueves, 27 de octubre de 2011

“TRICK OR TREAT?” WHY NOT READ?

Llegó, por fin, el otoño. El viento arrecia estos días y es tiempo ya de sentarse junto a la calefacción con una taza de chocolate bien caliente y, por qué no -it’s Halloween time!-, una historia de terror. De hecho, si hoy os escribimos desde El Diente del Ahorcado, es para sumarnos a la propuesta de Neil Gaiman e invitaros a aprovechar estas fechas para regalarle a alguien, ya sea amigo, enemigo, vecino o visitante casual, una historia que le haga mirar debajo de la cama antes de irse a dormir.
Aprovechamos también la ocasión no para regalar pero sí para recomendar un magnífico relato de fantasmas de los de la vieja escuela, Otra vuelta de tuerca de Henry James, una terrorífica historia acerca del increíble poder de la sugestión y los más que intrincados caminos de la maldad, pero también una fábula cuya moraleja muy bien podría ser la de desconfiar, siempre desconfiar.
Así que ya sabéis, mis jóvenes amigos... leed. Leed y temblad.

miércoles, 19 de octubre de 2011

MURDER AT COYOTE CANYON (GINA D. B. CLEMEN)

Y, por fin, cuando ya casi empezábamos a perder la esperanza, nos escribe Andrea Fernández, de 2º A de la ESO, para demostrarnos que los estudiantes también leéis y escribís. Y para pasmo de todos y deleite de su más que orgullosa profesora de inglés, lo hace en la lengua de Shakespeare, Dickens y Wilde y con total naturalidad, nervio y entusiasmo. Desde aquí le damos las gracias por romper el hielo con tanto talento y le abrimos de par en par la puerta para que nos escriba siempre que quiera y en la lengua que prefiera.
So thanks a lot and congratulations! 
                                                           
  
 Hi, dear teachers and classmates. I want you to know that I write this brief description in English because the book I read is in English too.  It’s a very interesting story about a family who moved from Florida to California. That family had two children, Michele and Bill, who made friends in California easily. After that, in summer; a friend from Florida, Nick, came to visit them. The real mistery started on the 4th July. Why? Well, let me tell you. Near Coyote Canyon, the village in California where the family moved, there’s an original American Indians reservation, where Chumash people live. Those Chumash participated on the 4th July’s parade on their horses but they also came to manifestate about Jacob Richardson, a town’s builder who tried to build houses in the Chumash’s ancient cemetery. That night, Jacob Richardson was killed by a man in a horse. The Chumash were the most suspicious people but Michelle, Bill and Nick are going to try to find the murderer with Professor Daniel’s Massey’s help. He is an expert about American Indians and murders, maybe he can help them. But, are the Chumash the real murderers? How can the children know who is the real murderer? Who is Professor Massey as true? I’m not going to tell you, to know it you have to read the book.
Por Andrea Fernández (2º A de la ESO)

sábado, 15 de octubre de 2011

LA PRINCESA Y LOS TRASGOS (GEORGE MACDONALD)

A nuestra Jefa de Estudios le “encanta” -¿le encanta? ¡le ENCANTA!- la fantasía más clásica, ésa con que abuelos y padres llevan siglos entreteniendo a los niños justo antes de darles el beso de buenas noches y arroparlos con una manta de lana bien tupida. Y no es de extrañar, sobre todo, si es inglesa -¡ejem!- y de la buena, como la historia que hoy nos trae bajo el diente del ahorcado. Desde aquí, cómo no, le damos efusivamente las gracias por su más que entusiasta y vitalista reseña y nos unimos batiendo palmas a su recomendación.
Así que leed, leed, mis jóvenes amigos. Leed y no os la perdáis.
                                              
“Pero las princesas mienten, como cualquier otra persona, dijo Curdie.
Sí, pero no princesas como ella. Esa niña es una buena persona, estoy segura, y eso es mucho más que ser una princesa.”
La princesa y los trasgos
George MacDonald

En un enorme país de montañas y valles vivía una princesa. Pero no creáis que era de esas de príncipe azul, hada madrina y corona, no. La princesa Irene cuenta con un niño minero, Curdie, su tatarabuela y su gran corazón. Irene y Curdie se ven en la necesidad de confiar el uno en el otro para no dejarse vencer por los trasgos, unas criaturas que viven bajo tierra y que un día fueron humanas pero que, al no ver nunca el sol,  han ido deformándose hasta convertirse en unos monstruos horribles. ¿Lo mejor de la historia? Sin duda, las batallas, en las que Curdie siempre recurre a su mejor arma, ¡los versos! 

Este es el último libro que he leído. Me lo recomendó una profesional de la “recomendación de lecturas”, ¿adivináis de quién hablo? ¡Cómo sabía ella que iba a engancharme desde la primera página! Cuando empecé a leer tenía la sensación de que un abuelo sabio me estaba contando un cuento y en seguida me engancharon esos personajes tan humanos viviendo en un mundo  tan de fantasía. Como cualquier persona, Irene y Curdie muchas veces tienen miedo y dudan, pero también consiguen sacar lo mejor de sí mismos para enfrentarse a sus aventuras, la humildad y la confianza en lo que creen de verdad.
Seguro que os suena a libro para niños pero estoy segura de que, tengáis la edad que tengáis, si lo abrís, os enganchará desde el “había una vez…” 

Por Estíbaliz Vizán Martín

miércoles, 12 de octubre de 2011

EL CLARO DEL BOSQUE (MARISA MADIERI)

Como perfecta demostración de que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, de que el buen perfume se sirve, casi siempre, en frascos pequeños, y de que con pocos caracteres más de los que admite un tweet se pueden decir muchas cosas y muy bien dichas, nos llega Bajo el diente del ahorcado la primera colaboración del Dpto. de Lengua, firmada, cómo no, por su jefa de operaciones. Entre Quijotes y Sanchos, grupos sintagmáticos, Celestinas y deícticos… Luz encuentra tiempo para delicadas y pequeñas historias como la que hoy nos recomienda.
                                                          

Soy torpe haciendo reseñas de todo y mucho más si algo me ha conmovido de verdad. Este es el caso de una novelita, pequeña como su protagonista "la margarita Dafne" que leí hace algunos años y me hizo durante unos días el camino más dulce, que no es poco, oiga. Estoy hablando de El Claro del bosque de Madieri. No recuerdo bien la trama, las voces, los tiempos, todo aquello que tanto importa a la narratología y a los críticos literarios, pero sí las sensaciones que me dejó: la de sonreír cómplice una y otra vez ante la ternura, la alegría vital pero no tonta, la tarea minuciosa que se descubre en la autora por llegar a lo esencial, el magisterio de lo no dicho. Este relato es un caramelo, así lo recuerdo yo. Sírvanse, que viene el frío. 
Por Luz Carreto Bautista

lunes, 10 de octubre de 2011

EL SEÑOR DE LAS MOSCAS (WILLIAM GOLDING)

Homo homini lupus: “el hombre es un lobo para el hombre”, para los que no estudiáis latín. Lo dijo Plauto entre los s. III y II a. C., mucho antes de que nadie hubiera oído hablar del vuelo Oceanic 815 y de que un grupo de supervivientes fuera acosado por “Los Otros” en una isla perdida -¡y móvil!- del Pacífico. Y lo demostró también William Golding en los años ’50 con su terrorífica novela El señor de las moscas, sobre la que Ana, nuestra nueva profesora de Filosofía, Ética y Ciudadanía, nos manda esta magnífica reseña, que le agradecemos infinitamente. No os la perdáis.
Ya lo véis, los profesores siguen leyendo. ¿Y vosotros?


Al final del pasado curso leí El Señor de las moscas, de William Golding. Lo leí en un libro digital, lo que contribuyó a aumentar la intensidad de la intriga y, por qué no decirlo, de la angustia que sentí ante algunos pasajes. No podía "cotillear" con agilidad las páginas siguientes, así que más de una noche me dormí dando vueltas a qué habría sido de aquellos niños... ¡Tuve hasta pesadillas! 
Pero voy al tema. Los personajes del libro son, como digo, unos niños que, tras un accidente de avión, deben arreglárselas para sobrevivir en una isla desierta. ¿Un "Supervivientes" de niños? Algo parecido. Al principio la cosa va más o menos bien, pero la convivencia se va haciendo más difícil cada día. ¿Quién debe ser el líder: el que ha sido elegido por todos o el más carismático? ¿Qué es más importante: mantener vivo el fuego o salir a cazar? Cuando lo leas, sin darte cuenta te verás allí, delante de aquel fuego, viendo en la oscuridad las caras de esos otros niños que están contigo, sin saber qué hacer, sin saber a quién seguir, sin saber si existe o no esa misteriosa fiera que algunos dicen haber visto, sin saber qué será de los más pequeños del grupo, sin saber si alguien, algún día, pasará cerca de la isla y os rescatará. Sin saber... hasta que lo leas y estés en la isla.  
En algún sitio he leído que El Señor de las moscas es un libro sobre niños, pero no para niños. Por eso, y porque resultaría muy interesante su lectura para la clase de Filosofía, lo recomiendo a los alumnos de Bachillerato. Eso sí, leedlo a plena luz del día, no vaya a ser que, como a una servidora, os quite el sueño y me vengáis a clase ojerosos y medio dormidos. ¡A ver quién es la atrevida profesora que os explica entonces qué es el ser o, como decía un compañero de la Facultad, "el tó y la ná, en cuanto de que tal y por su misma sustancia"!
¡Ah! Se me olvidaba... ¡no vale ver la peli!
Por Ana Aramburu Toraño

martes, 27 de septiembre de 2011

BOOKCROSSING: ¡HAGAN JUEGO, SEÑORES!

Algunos de vosotros os estaréis preguntando qué es eso de Bookcrossing. Siempre y cuando no entrarais demasiado cabizbajos por tener que volver a clase, lo habéis podido leer hoy sobre vuestras cabezas tras el primer recreo. Lo habéis visto impreso sobre las pegatinas que Estíbaliz, nuestra flamante Jefa de Estudios y más que entusiasta profesora de Inglés, os ha repartido estos días. Y uno de vosotros, de los más veteranos, por si queréis más información, ha sido el primer beneficiado, que nosotros sepamos, de esta actividad. Podéis leer sobre ella en el margen derecho del blog.
Es tarde, estoy cansada y no voy a repetir aquí en qué consiste. Tan sólo escribo estas líneas para deciros que hoy nos hemos puesto en marcha. Si entráis en la versión ampliada de nuestro particular mapa del tesoro, podréis ver que ya se han “liberado” tres títulos. El primero, por una servidora; el segundo, por la mujer de la bata blanca; y el tercero, por la propia Estíbaliz, que nos escribe para pediros que os transmitamos este mensaje:
He dejado un libro para para participar en el Bookcrossing. Me encantaría saber quién lo encuentra y, sobre todo, si esa persona se ha reído con él tanto como yo. ¡Ojalá dejes un mensaje, seas quien seas!
Así que, por favor, anónimo afortunado –whoever you’re- escríbenos cuando lo encuentres y lo hayas leído.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¡UNA DE CIENCIA(S), POR FAVOR!

Y especialmente dedicada a todos aquellos que, cuando se les pregunta qué les gusta leer, responden eso de “es que yo soy más de Ciencias”, ahí va la clara demostración de que dedicar parte de nuestro ocio a la lectura poco o nada tiene que ver con las optativas que uno haya elegido en el instituto. Viene firmada por Carmen, la mujer de las mil carteras, una de las pocas escogidas a las que la bata blanca sienta bien y, por supuesto, capitana de nuestro más que ecológico y cada vez más productivo huerto. 

No una ni dos, sino tres son las recomendaciones que nos ha enviado y que le agradecemos infinitamente; para empezar, porque suscribimos dos de ellas –la primera no la conocíamos hasta hoy-; para seguir, porque un blog como este se alimenta de colaboraciones y comentarios y, de momento, no vamos muy sobrados de ninguna de las dos cosas. Así que ya sabéis, mis jóvenes y no tan jóvenes amigos, leed, leed y contadnos, por favor. A la espera quedo. Entre tanto, os dejo con las palabras de Carmen y con la sugerencia de que leáis la nueva sección del blog –abajo a la derecha-, titulada Bookcrossing.

EL QUINTO ELEMENTO
(Frank Schätzing)
Si te gusta la intriga, la ciencia-ficción, resolver asesinatos y la ecología, ¡este es tu libro!
¿Qué está pasando en las aguas de nuestros océanos? ¿Quién y con qué propósito ataca a la especie humana? ¿Sobreviviremos?
Si quieres conocer las respuestas, leer este libro te dará explicaciones con base científica. Tal vez te asustes, eso sí, del resultado de tus pesquisas y acabes reflexionando sobre tu compromiso con el medioambiente.
¿Me contarás qué te ha parecido?

GERALD DURRELL
Conoce a este escritor, amante de la naturaleza, con esta trilogía:
Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses
Te divertirás desde el principio, en cuanto conozcas a los sorprendentes y pintorescos personajes de la isla de Corfú y leas las aventuras del niño Gerald en su faceta de observador, científico y amante de la naturaleza.

EL EXTRAÑO CASO DE DR. JEKYLL Y MR. HYDE
(Robert Louis Stevenson)
¿Te suena? 
Si tu respuesta es afirmativa y no lo has leído aún, no pierdas la oportunidad y dedícale a este librito unas tardes. La intriga te enganchará y no podrás soltar el libro. ¿No te lo crees? Haz la prueba y dime si me he equivocado.
Si tu respuesta es negativa, no le preguntes a nadie de qué trata y  comprueba si eres capaz de adivinar qué se esconde tras estos personajes.

Por Carmen Eguinoa Tomillo

martes, 13 de septiembre de 2011

EL ÚLTIMO CATÓN (MATILDE ASENSI)

Comencemos, pues, el curso bajo el diente del ahorcado y hagámoslo con la primera colaboración ajena al departamento de Cultura Clásica. Viene firmada por Israel, que entre calentamientos y partidos de béisbol, espectáculos de sombras, malabares y combas, paseos en bicicleta y otras actividades, encuentra todavía tiempo para leer novelas como esta El último Catón de Matilde Asensi. Aquí os dejo su crítica.


“En primer lugar, eviten cualquier exceso. No se lancen a la carrera como si realmente tuvieran que ganar una maratón. Corran suavemente, sin prisas, economicen movimientos. Zancadas cortas y uniformes, oscilación reducida de brazos, respiración regular [...] Sostengan el mismo ritmo durante toda la carrera”.

(Kaspar Gläuser-Roist antes de emular la carrera de Maratón para purgar el pecado de la pereza).



Cualquiera que lea estas líneas iniciales pensará: ¡madre mía! ¡Este profe no desconecta ni en verano! Pero no os hagáis una idea equivocada; este libro del que ahora os hablo, no trata de deporte ni educación física, aunque sí que me ha servido para aprender varios aspectos muy curiosos que no conocía (no te acostarás...).
El motivo de leer el libro fue simple: era el único que tenía a mano en un momento en el que me apeteció leer y no quería hacer lo de siempre. Me atrajo el toque histórico que tiene, aunque se trata de una novela completamente de ficción, que algunos comparan con el famoso pero aburrido Código Da Vinci
El libro es entretenido y engancha al principio, cuando aparece un cadáver tatuado y con escarificaciones por todo el cuerpo sin aparente significado. Tras las primeras investigaciones, se relaciona dicho caso con la desaparición de múltiples reliquias de la Vera Cruz por todo el mundo. Y hay que resolver el misterio. 
Para ello, se encarga la investigación a los tres personajes principales de la obra (una paleógrafa religiosa del Archivo Secreto Vaticano, el capitán de la Guardia Suiza y un profesor del Museo Grecorromano de Alejandría) que deberán superar siete pruebas basadas en los siete pecados capitales en las que Dante y su “Divina Comedia” parecen tener la clave (al fin y al cabo, está comprobado que la lectura no tiene más que ventajas...). 
Pero claro, cuando uno sabe que deben superar estas siete pruebas, el final se hace previsible; ¿acabará el autor con los personajes antes de que completen todas ellas? Es evidente lo que sucede y por lo tanto resta algo de ánimo para continuar. Aunque lo más sorprendente es sin duda el final. Nada esperado y algo extraño. Si alguien espera enterarse del mismo, no se lo voy a contar. Para eso habrá que leerlo. Pero no estaría nada mal encontrarse algo así en este mundo y poder disfrutarlo.
               

Por Israel Herrán Álvarez

viernes, 9 de septiembre de 2011

HAPPY BIRTHDAY, OLD BUDDY!

Dicen por ahí que lo que leemos de niños nos afecta y determina como ninguna otra lectura que podamos hacer más adelante. Debe de ser verdad. Quien desde aquí os escribe, “la de Latín y Griego”, para más señas, lleva ya más de dos décadas leyendo por aquí y por allá pero cada vez que me preguntan por mis títulos preferidos, en mi lista siempre aparece un par leído en los cada vez más lejanos ’90, cuando todavía estaba en el colegio. Son Las brujas y Matilda, escritos ambos por el más divertido galés que en el mundo haya existido, Roald Dahl. Abajo a la derecha podéis ver los dos títulos en la sección Lo que ya debí leer. Hacedme caso y no os perdáis la historia de un aquelarre de lo más terrorífico ni el relato de lo que es capaz de hacer una niña más que lista con mucho tiempo libre y un carnet de biblioteca. 

Pero ¿a qué todo esto?, me diréis. El caso es que el viejo Roald, muerto en 1990, habría cumplido 95 años el próximo 13 de septiembre y que hace ya bastante tiempo que se aprovecha esta fecha para recordar y celebrar a uno de los primeros escritores que trató a niños y jóvenes como lo que podían ser y eran en realidad, lectores buenos e inteligentes. ¿Que cómo se lo recuerda? Aquí os dejo un enlace donde podéis ver algunas de las originales propuestas del comité organizador.

Yo, desde aquí, os hago la mía. Podéis hacer recortables, preparar peculiares recetas, rellenar algún que otro cuestionario… pero lo que no deberíais dejar de hacer es leer a Roald Dahl. Así que ya sabéis, mis jóvenes amigos, leed, leed.

domingo, 17 de julio de 2011

La princesa prometida (William Goldman)

“de verdad creo que el amor es lo mejor del mundo,
después de los caramelos para la tos.”
La princesa prometida
William Goldman

A estas alturas de la partida, casi todos sabréis ya cómo termina la saga épica y fantástica del más célebre y mediático mago de la década. Tendréis incluso una opinión formada sobre lo acertado o desacertado del final que J. K. Rowling reservó para the boy who lived, “el niño que sobrevivió”. Vaya por delante que a quien desde aquí os escribe no le gustó nada de nada, ni sobre el papel, ni en la pantalla, el empalagoso epílogo de Las reliquias de la muerte. En otro momento, si queréis, lo discutimos, pues hoy he venido tan sólo a traeros una recomendación que llene el vacío que el final de Harry Potter os haya podido dejar.
Os lo dije el otro día y os lo vuelvo a repetir: “hubo un tiempo en que no todas las historias trataban de niños magos”. Eran, no obstante, igual de emocionantes, o incluso más. Una de ellas lleva por título La princesa prometida y fue escrita por un célebre guionista de cine llamado William Goldman en 1973. Más abajo, a la derecha, podéis ver fugazmente su portada en la sección “Lo que ya debí leer”.
En el imaginario país de Florín la bella Buttercup le jura amor eterno a Westley, su mozo de cuadras, que se hace a la mar en busca de fortuna y es asesinado, ¡horror de horrores!, por un sanguinario pirata. Perdida toda esperanza de recobrar a su amado, Buttercup se promete al muy necio Príncipe Humperdinck pero, justo antes de la boda, es raptada por un trío de lo más peculiar: el más que astuto Vizzini; el muy talentoso y vengativo espadachín, Íñigo Montoya; y Fezzik, gigante aficionado a los pareados. Sin embargo, un peligro aún mayor se cierne sobre nuestra princesa, pues la sombra de un caballero negro se insinúa al fondo de los Acantilados de la Locura. ¿O quizá no? ¿Quién sabe? Nada es lo que parece en una divertidísima y trepidante historia de muertos que vuelven a la vida -¡dos veces!-, mercenarios de gran corazón, improbables venganzas, delirantes persecuciones, lealtad incondicional y... amor verdadero.
¿No suena muy bien? Leed, leed, mis jóvenes amigos.

jueves, 7 de julio de 2011

Digamos, para empezar, que

lo creas o no, hubo un tiempo en que no todas las historias trataban de niños magos, vampiros y hombres lobo adolescentes; en que las brujas, lejos de ser niñas llamadas Kika, eran calvas, tenían los pies cuadrados y daban bastante miedo; en que los crímenes no necesariamente se producían en Suecia y eran investigados por chicas que soñaban con cerillas y bidones de gasolina, sino que tenían forma de acertijos resueltos por tipos sabiondos con pipa o mostacho, llamados Sherlock Holmes o Poirot. Sí, hubo un tiempo en que los piratas no tenían pinta de estrellas de rock, sino que eran despiadados hombres de fortuna con apodos como “el largo” o aventureros capaces de recorrer medio mundo en busca de su amor verdadero. Y hubo un tiempo, lo creas o no, en que la gente se divertía leyendo estas y otras muchas historias robándole horas al sueño a la luz de una vela o una linterna bajo el lema de “una página más, un capítulo más”. De hecho, algunos creemos válidas aún las palabras de aquel sabio llamado Plinio: nulla dies sine linea, que, para los que no estudiáis latín, significan “ningún día sin una línea”; y no, como se suele decir, porque leyendo se aprenda, que también, y mucho, sino porque, cuando se acierta con el libro, leer resulta condenadamente divertido.
Así que, por favor, decidnos, decidnos... ¿con qué libro os habéis divertido o aburrido vosotros? ¿qué historias os tuvieron en vela y leísteis bajo la manta, mientras el frío y la niebla descendían sobre vosotros desde el Pico del Fraile o Diente del Ahorcado?